jueves, 11 de febrero de 2016

El hombre, la ciudad, la vida




Hoy rozo con mis pestañas
la cara de la vida,
muerdo en lapiceros
mi existencia
y descubro
que entre los dedos,
esta existencia se esfuma día a día.
y no nos damos cuenta,
o no queremos darnos cuenta.

Me siento en un parque
observo los niños jugar
las madres cuidándolos,
como nos cuida la vida un tiempo y
luego nos deja sueltos
entre los problemas, oficinas, amigos, familia y estas calles.
Todo parece tan fácil
y a la vez tan complicado,
el circulo existencial gira y gira
y el hombre errante
en este valle de lágrimas
en este oasis seco de amor,
juega a ser feliz una y otra vez
hasta que se rinde
y quiere encontrarse con el otro
pues la soledad mata.
El hombre es un ser gregario
vive en grupo, así se desarrolla completo
sumergido entre sus congéneres,
dialoga, comparte, ríe y llora.

En las ciudades hay mucha crueldad
para el que está solo.
Tienes que buscarte amigos.

Quisiera arrancarle a la vida más minutos, más horas,
es poco el tiempo que caminamos por esta vida,
hay que sacarle el jugo
exprimirle sus últimas gotas
sonreírle aunque nos cueste a veces,
con optimismo podemos ganarle la partida.

Esta ciudad es así, como la vez
fría y dulce a veces contigo,
pero es el lugar donde vivimos
aquí debemos aprender a convivir con el otro,
una y otra vez
hasta que descansemos los ojos un día.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos reservados

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