Rosa desangrada
fui,
el día que te alejaste de mí.
Las espinas filudas de tu desamor
se clavaron profundas en mi corazón.
Colapsaron mis venas.
La sangre corría como río profuso...
Mis frágiles tallos
no soportaron tu negra traición.
¡Desangrada, desangrada, por la vida voy!
Murieron mis sueños
liquidaste mi ilusión.
Tú fuiste el ángel gris
que provocó mi cruel desolación.
Ahora vago,
fantasma perdida,
en el panteón de la soledad macabra.
Sin luz
que mis ojos muertos, reabra.
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