jueves, 20 de noviembre de 2025

Hombre de la calle






Hombre de la calle

Hombre de la calle un frío cruel oscurece tu valle,
lluvia de soledad y dolor respiran tus huesos,
 mantas de indiferencia se adhieren a tu piel cansada.

¿Quién se conmueve con tu silencio de piedra?
¿Quién te ofrece una cobija, un plato tibio,
unas monedas que abriguen tu noche?

No importa por qué estás ahí:
por abandono, por azar, por pobreza,
por un trabajo que nunca llegó.
Importa que tu carne sufre,
que tus manos piden ayuda a gritos.

Me duele verte así,
me duele tu dolor,
me duele tu abandono.

Prójimo cercano, Dios recompensará tu acto callado,
ese gesto humilde que no reclama aplausos
y que alivia, siquiera por un instante,
el peso que doblega a tu hermano.

Oye, mundo inhumano:
la calle no borra la pintura de dignidad del hombre;
cada gesto es una luz que quiebra el aire helado
de la indiferencia frente al hermano humano.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú


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