Con mi sonrisa girasol,
enamoro en dulce bemol.
Corto las espinas y sombras,
voy, si tu poeta me nombras,
a vestir de fe tus alfombras,
disipando las malsombras.
Lo admito, soy rosa pequeña,
pero una inmensa ave que sueña.
Mundo, aquí tienes mi farol;
si tu amiga me renombras,
seré siempre tu ave risueña.
