© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 30 de julio de 2026

A VICTORIA SANTA CRUZ









A VICTORIA SANTA CRUZ

El verso se pintó de colores,
con el alma profunda de la raíz afroperuana;
Victoria Santa Cruz lo consagró
con su fuerza, su arte y su esplendor.

Con sus poemas, actuación y canto,
engrandeció su raza,
llenando de orgullo
a nuestra patria, Perú.

Mujer de piedra y valentía de león,
no tuviste miedo de alzar tu voz,
luchaste por tu identidad
con nobleza, coraje y gran expresión.

Poeta del ritmo y de la palabra,
abriste las puertas del talento
para que el mundo escuchara
la riqueza de tu herencia.

Tu espíritu libre
rompió las fronteras de la discriminación;
tu alegría innata
fue una fuerza luminosa
para enfrentar el racismo y la injusticia.

Eres mariposa que salió de la sombra
para iluminar al mundo con tu verdad;
eres semilla de memoria y dignidad,
una flor eterna de identidad.
La cultura afro es una raíz valiosa,
única y singular.

Victoria, mujer de raíces ancestrales,
tambor encendido de la memoria,
tu voz fue una llama rebelde
que danzó sobre las heridas de la historia.

Fuiste voz de fuego
que rompió cadenas invisibles;
eres orgullo para toda la nación
y para la humanidad.

Nadie debe ser juzgado
por el color de su piel
ni por su condición social;
todos llevamos dentro
la misma luz creativa
y la misma piel de humanidad.

Edith Elvira Colqui Rojas
Perú

Derechos reservados

Gracias por este reconocimiento a mi poema d ela mujer que trabaja sin recocnocimientos




Gracias Libertad en letras





Gracias Estilo Literario por premiar mi poema: Un amor de verano




LA FLOR QUE VUELVE A FLORECER




(Fabiana, niña que fue encotrada sonriendo entre escombros del terremoto del Venezuela 24 junio 2026)





Entre escombros, ruinas y polvo,

se levanta una mariposa de esperanza:

el rostro de una niña

que no apagó su sonrisa

en la garganta de la oscuridad.



Venció el temor de la muerte

con un lazo tejido de ilusión;

como un lirio que florece

en la grieta de una piedra,

su mirada desafía al invierno del dolor.



Bendita niña,

símbolo de la fe que no se extingue

ni bajo tormentas ni huracanes;

bendito rostro que florece

en los corazones devastados,

como una semilla

que aprende a resucitar bajo las cenizas.



Mientras Venezuela llora,

ella, con su sonrisa de lluvia,

lava las lágrimas de la tierra,

alienta la búsqueda

de los familiares desaparecidos

y enciende una lámpara de ternura

allí donde el miedo había cerrado las puertas.



Su pequeño corazón

es un gorrión que se niega a dejar de cantar;

sus ojos, dos luceros obstinados,

rescatan del silencio

los nombres que el dolor no pudo borrar.



Su sonrisa es un sol de resurrección

que despierta las cenizas dormidas;

una primavera que brota

sobre los huesos del desastre,

una vida que vuelve a florecer.




Perú©
poema registrado