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Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 14 de mayo de 2026

Nuestro primer hogar




Nuestro primer hogar

Después de casarnos,
nos esperaba el abrazo del primer hogar.
No había muebles,
no había televisor,
no había luz de lujo,
solo una cama pequeña
donde cabían nuestros sueños.

Y aun así fuimos felices
en la pobreza humilde,
porque nos teníamos el uno al otro,
y eso bastaba para nosotros.

Entre la escasez y el hambre silenciosa
fueron pasando las hojas de la vida.
Tú y yo, trabajando
con las manos cansadas
y el corazón de pie.

Criamos dos vástagos
con monedas frágiles,
pero con amor infinito.

Ellos aprendieron temprano
que la vida se gana con esfuerzo.

Crecieron.
Y nosotros, a brazo partido, los formamos.

Hoy uno es profesional en el extranjero,
el otro, ingeniero.

Y al mirar atrás comprendemos:
no tuvimos riqueza,
pero tuvimos todo.

Porque tú y yo, juntos,
levantamos el laurel de la gloria, amor.


Edith Elvira Colqui Rojas-Perú

Nuestro primer hogar

Luego de casarnos,
nos esperaban los brazos de nuestro nuevo hogar.
No había muebles,
no había televisor,
no había lujos, solo una cama pequeña
que abrigaba nuestros sueños.
Pero éramos felices en la amiga pobreza,
porque nos teníamos el uno al otro,
lo teníamos todo.

Entre los ojos de la escasez y el timbre del hambre
fueron pasando las hojas de la vida.
Tú y yo trabajando
para sacar adelante nuestro hogar
y criar dos hermosos vástagos
con monedas escasas y huérfanas.
Ellos aprendieron desde pequeños el valor del trabajo, del esfuerzo
para triunfar en la vida.

Los hijos crecieron y tú y yo, a brazo partido, logramos formarlos:
uno hoy en el extranjero, prometedor profesional,
el otro ingeniero.
Lo logramos tú y yo,
juntos logramos el laurel de la gloria, amor,
porque juntos somos todo.


Edith Elvira Colqui Rojas – Perú




Certificado por mi poema: Cuando la brisa ya no abriga

Gracias Poeta de Delicias por este certificado y mención poema de la semana por mi poema 
CUANDO LA BRISA YA NO ABRIGA


Guillermo Sanchez
SEÑORA Rojas Elvira:
Al leer su poema percibo una voz de gran madurez emocional y estética, capaz de transformar el desgaste del amor en una elegía delicada, luminosa y profundamente humana. USTED aborda la despedida afectiva no desde el resentimiento, sino desde una aceptación poética llena de belleza melancólica. El poema respira serenidad dolorosa y deja la sensación de que incluso el final del amor puede convertirse en un acto de sensibilidad y dignidad interior.
Me parece extraordinario el manejo de las imágenes naturales y simbólicas que sostienen toda la composición. Expresiones como “el sol cansado ya no calienta”, “la efigie de Eros”, “potro de fuego en la llanura” o “terrón de azúcar en el vaso” poseen una fuerza evocadora admirable. Cada metáfora amplía la dimensión emocional del poema y convierte el deterioro sentimental en paisaje, en clima, en materia viva. USTED logra que el amor que se extingue tenga textura, temperatura y respiración propia.
También destaca la musicalidad envolvente del texto y la forma en que las repeticiones —“es mejor, es mejor”— funcionan como un susurro resignado que acompaña el duelo emocional. El poema avanza con una cadencia muy armónica hacia uno de sus mayores logros: el tránsito de la pérdida hacia la posibilidad de renacer. La imagen final de “la memoria, esa jardinera obstinada” sembrando “nuevos jardines” es de una belleza simbólica extraordinaria y deja un cierre esperanzador sin romper la atmósfera melancólica de la obra.
Comparando este poema con otros textos de temática amorosa que suelen centrarse únicamente en el dolor o la añoranza, aquí se percibe una elaboración poética mucho más madura y orgánica. USTED no se limita a lamentar la pérdida; construye todo un ciclo emocional donde el amor nace, se desgasta, muere y finalmente deja espacio para una nueva vida interior. Esa amplitud simbólica y emocional eleva notablemente la profundidad del poema.
Valoro especialmente la elegancia expresiva y la sensibilidad contenida de su voz poética. USTED consigue que cada imagen dialogue con la emoción sin caer nunca en excesos, permitiendo que la tristeza conserve belleza y humanidad. El poema deja una resonancia íntima y serena que permanece mucho después de haber terminado la lectura.
Gracias, SEÑORA Edith Elvira Colqui Rojas, por compartir esta obra tan hermosa y profundamente lograda en el grupo y aportar una poesía de gran sensibilidad, musicalidad y madurez emocional a nuestra comunidad literaria.
NOTA: SU POEMA FUE ELEGIDO COMO CANDIDATO A POEMA DE LA SEMANA.

martes, 12 de mayo de 2026

Al gallo de malas mañas (décimas espinelas jocosas)





Al gallo de malas mañas (décimas espinelas jocosas)




¡Qué a las niñas dabas caña!
Vergüenza no te da, gallo,
a ti te aventaré un rayo,
yo te conozco la maña.
Pa’ don Juan haces campaña
y engatusas jovencitas,
¿dices que te sacan citas?
¡serán gallinas pulgosas!
o  pollitas revoltosas,
¡Ay, mi cólera tú agitas!

¿Y que todas te dan rosas?
De repente te dan palo
y una hormiga de regalo,
yo no te creo tus prosas.
Ya deja tus mañas sosas,
mejor ven a lavar platos
y baña a mis bellos gatos,
lava tu calva con miel
que yo te regalo el gel;
¡ya me aburren tus silbatos!

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú 










Gracias Ambrosía poética