Llora mi flor a lágrima viva,
llora mi flor,
sus pétalos no tienen rocío consolador.
Su fuente de dicha
se seca,
su vía sacra se oscurece,
su sol ya no resplandece.
Cuajada de pena,
su almohada compungida gime,
en sus sábanas duerme
el duende del desencanto.
Sus huesos rotos
buscan una primavera
y no la encuentran,
se quema el universo de sus fotos.
¿Qué algodón de consuelo
recibirá su pared derruida?
¿Qué Dios romperá el velo
de su vida suicida?
Como la flor seca del campo,
su aliento se muere, su boca luce amarga,
amasa llanto sobre llanto,
de vino de dolores se embriaga.
Clama al Altísimo por su vida,
un Ave María es botón de rosa
en su boca,
ni risa ni alimento le provoca.
¿Quién le ayudará a encontrar la salida?
¡Orad, montes, aves y flores!
La flor del campo se marchita,
orad por su casa de colores,
por su nube ilusa, plena de mariposas,
su sombra, con sed de vida, grita.
Edith Elvira Colqui Rojas – Perú
Aquí tienen el poema en video musicalizado
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