© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

martes, 18 de agosto de 2026

MI QUERIDA FAMILIA MANZANILLA




MI QUERIDA FAMILIA MANZANILLA

Mi querida familia
es un huerto de romero y manzanilla,
donde late la unión
y el cariño sabe a chocolate.

Todos velamos por todos,
nadie busca interés ni acomodos;
la paz vuela en sus aposentos
y así vivimos,
compartiendo contentos.

Mi familia es un sol
en un picacho rocoso,
una mariposa
que abre sus alas de amor cada día.

En sus aceras se calma la lluvia
con un abrazo,
y en sus flores
se abren los pétalos de la tolerancia.

Mi familia es un rosario de bendiciones,
porque allí habita Dios
y su madera bendita.

Si hay piedras en el camino,
las sobrellevamos
con alegría y paz despierta,
entre penas y risas de caramelo.

Mi familia es una bandera
que ondea siempre fuerte,
porque sabe que amar
es la única llave
de una vida alegre.

Es árbol de raíces profundas,
techo que cobija las tormentas,
pan que se reparte sin medida
y lámpara encendida
cuando la noche llega.

Es un río que nunca se divide,
aunque encuentre piedras en su cauce;
siempre se conduce por las mismas aguas:
el amor que nos une.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú

Prohibido copiar o sacar la foto (Tengo rastreadores)

sábado, 15 de agosto de 2026

Gracias Mundo mágico de los niños, Poema infantil: Panchito y su Oveja




Los dolores de parto de la tierra (poema de Edith Elvira Colqui Rojas)





LOS DOLORES DE PARTO DE LA TIERRA

La Tierra ya no da más,
se ha convertido en humo,
polvo, muerte y llanto;
el cataclismo final se avecina.

Su vientre, fecundo y maternal,
quiso parir hijos de amor;
acunó en sus entrañas
semillas de vida y esperanza,
pero el hombre hizo florecer sobre su piel
las flores agrias de una humanidad sin corazón.

Los terremotos gritan
con sus fauces desoladoras,
se oye el gemido voraz de la Tierra,
reclamando al hombre
su obra destructora,
devolviéndole el vuelto
de su actitud suicida.

El brillo del oro,
el egoísmo, el afán de poder,
la tecnología contaminante
han desencadenado
este descalabro.

Llega el fin de su era feliz,
se sienten los dolores de parto;
insistente, suena la corneta celestial,
con su voz de oráculo,
anunciando el final.

Inundaciones se ahogan en llanto,
tornados e incendios se amotinan,
rugiendo su fuego encendido;
el cielo viste de ceniza
su traje de luto.

¿Quién nos salvará del desastre de dientes de acero?

Avanza la muerte con su espada cruel;
el oso, el águila, el dragón,
el león y el gallo,
con su afán de superioridad,
han destruido la Tierra
y cantan al son
el triunfo de su muerte.

¿De qué le vale al hombre ganar el mundo
si su vida se pierde?

Y en sus dolores de parto
lleva consigo hambre, miseria y dolor;
la orfandad es herida manifiesta,
el desconcierto se tiñe de rojo colapso;
el terror cunde por todas partes.

La contaminación ha hecho su trabajo aniquilador:
los peces lloran de sed,
las aves vuelan en desnudez,
los ríos hablan de sequía,
los campos se tiñen de gas.

Expectante, la humanidad
busca una luz;
reza y suplica
crisantemos de perdón.

Pero la Tierra,
con su calor exponencial,
no perdona su desatino
y le da su merecido.

El equilibrio cae
de su cuerda floja;
el exterminio es crónica anunciada.

Notas de melancolía
salen de mis cuerdas;
sufre la Tierra,
sufre el hombre,
y en sus dolores de parto
nace un rayo de esperanza, quizás,
si el hombre cambia de ruta
y vuelve a abrazar la vida con responsabilidad..


Edith Elvira Colqui Rojas-Perù©

15/08/2026