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SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 10 de mayo de 2018

La bestia (poema gótico)

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La bestia nada en lagos de azufre y fuego.
Quiere comer carne,
quiere beber sangre.
Se baña en lunas negras.
Tiene muchos cuernos...


Se convierte en bella mujer,
quiere engañarnos.
Cuidado ¡Todo es mentira!
Tiene escondida su guadaña
¡Con cizaña!
Riega muerte,
¡Quiere comerte!...

Esta bestia no se sacia ¡Quiere beber sangre a raudales!

¡Llegará su fin!
Será cercenada y desterrada.
¡Mira!
Un corderito blanco 
la venció;
sus ojos de inocencia, no soportó.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- derechos reservados

Estocada mortal

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¡Clavaste la estocada mortal!

Y ella se clavó justo en mi corazón.

¡Mira cómo se desangra de amor!

Gota a gota te implora ¡No te vayas por favor!


Amor ¿Por qué te fuiste sin razón, ni medida?

No sabes que al marcharte,

¿Dejabas sangrando una cruel herida?


Muy amargas son las lágrimas de mi corazón herido,

¡Ya casi parecen un río!

Andan errantes,

de la mano de mis sueños, que yacen perdidos...


Vuelve amor mío,

que la estocada que lanzaste me consume, me ahoga.

¡Hiela mis huesos y mi piel!


Desde que te fuiste amado,

mis esperanzas quedaron sin traje de luces.

Sin aplausos quedó la arena.

¡Sin orejas, sin rabo, sin oles de emoción!

Amor, clavaste la estocada mortal

Cuando dijiste ¡Me voy!

Y mi corazón, 

exhalando está, sus últimos gemidos.

Poco a poco en la arena, 

expira sus últimos latidos...

¡Ay! muere, muere de amor por ti.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas –Perú- derechos reservados




Le bailo ballet a la vida


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Le bailo ballet a la vida.
Llevo en mis mares alegría sin medida.
Le bailo ballet al sol radiante,
y a estas aguas espumantes.
¡Soy libre en mis aguas!

Le bailo ballet al mundo
¡Puedo tener el sol en mis manos si quiero!

Con mis pies descalzos,
toco la arena húmeda de tus sueños...

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas- Perú (Derechos reservados
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Casa de amor




Haremos nuestra casa de amor en una roca lejana y alta,

en medio del mar.

En una roca alta, muy alta.

Para que nadie nos encuentre,

para que nadie sepa que nos amamos solitarios y felices.



Haremos una casa de amor en una peña alta.

Para ver desde lo alto todo el inmenso mar.

Y para que él  vea,

nuestros besos de olas y nuestras caricias de vientos.

¡Sí este mar ancho será testigo de nuestro amor!


Nuestra casita  en  la pequeña,

es casa grande en amor. ¡Allá en lo alto!



Casa de amor en la peña,

¡Casa de amor que venció a la gravedad!

Que venció a las barreras,

rayos, truenos y tormentas.



Casa de amor, que se mantiene sólida allá arriba,


en la peña, solitaria, pero brillante, en medio del mar.


Esta casa de amor ¿Quién la construyó?

Fue nuestro amor la que la edificó.

Brille siempre en nuestros corazones:


Alta, muy alta,

¡Nuestra casa de amor!


**Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos reservados


Las manos de mi madre



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Las manos de mi madre.
¡Son manos santas!
Tienen en sus líneas sólo banderas de amor.
Son diamantes pulidos a sacrificio y dolor.

¡Ay, las manos de mi madre!
¡Benditas sean! ¡Benditas lo son!
Abrazaron al hijo cuando salió de su vientre
Lo cuidaron con amor.
Lavaron ropitas, dieron la leche con ternura.
Sus dedos derraman miel pura,
esculpen humanidad de amor.

Ay, las manos de madre
¡Benditas lo sean¡ ¡Benditas lo son!
Cocinan a diario en la mesa del amor.

¡Ay, las manos de mi madre!
Sólo saben limpiar mis lágrimas de dolor.
Me abrazan en algodones de amor.
Alientan mis pasos en la vida,
con sus aplausos de alegría e ilusión.

Las manos de mi madre,
blancos lirios,
en panes de ternura.

Las manos de mi madre,
cirios constantes de amor,
palomas suaves de caricias,
entrega y donación.

Ay, las manos mi de madre,
Perfumarlas y adorarlas quisiera yo.
Pues de sus palmas sólo he recibido,
alegrías y amor.

Y hoy, ya cansadas en arrugas
Siguen dando tanto calor.
¡Gracias madre, por derramar de tus manos.
Sólo caudales de amor ¡

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú
- derechos reservados

Dile a ella


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Dile a ella, que no le guardo rencor, por robarme tu amor

Porque el corazón que ama, no puede odiar,

al que algún día amó.


Dile a tu nuevo amor

Que sólo existen para mí,

tus recuerdos bellos que me hacen vivir feliz.


El amor si se esfumó no podemos retenerlo con los pies

Hay que dejarlo ir, si dejó de florecer.

¿Que se sufre? ¡Por Dios claro que se sufre!

Pero es mejor la verdad clara,

que engaño eterno.

Dejar ir la paloma.

No retenerla en jaulas de hierro, si ya no se siente a gusto.

Mejor dejarlo ir, que vuele a su cielo nuevo ¡Que sea libre!


Dile a ella,

Que le deseo suerte.

Que ojalá llene los vacíos que quedaron entre tú y yo...

Que te arrope, que te cuide,

que te reciba con un beso en la frente,

que deje en el horno tu comida caliente...

Que te envuelva con perfumes de amor como lo hacía yo.


Dile a ella,

que me voy con el corazón pacificado,

de haber amado, y sentirme feliz por ello.

Que me voy, con la esperanza de que seas feliz.

Yo estoy segura que en otro puerto.

Una nueva luz de amor brillará, para mí...


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados



¿Dónde estás hijo? (poema melancólico)




¿Dónde estás hijo?...

Saliste temprano de la casa.

Me diste un beso en la frente.

Y nunca más regresaste.


¿Dónde estás hijo?

Te busco en las esquinas más recónditas

En la noche solitaria

Entre las rieles de los trenes

En hospitales que hierven de gente.

Y no te encuentro.

¿Dónde murió tu ternura infantil?

¿En qué recodos se escondió tu sonrisa?

¿Tiene la muerte el color de tus ojos?

¿Subiste tarde al carro de la vida?

Me duele este acertijo.


Todavía no concilio el sueño, 

Hace tiempo lo tengo perdido,

entre las arrugas de mi frente.

¿Acaso te llevó la policía?

¿Andas por algún mal camino?

¿Habrás comido?


Quiero ver tu rostro.

Para dormirme en la cama de la vida tranquila.

¿Dónde ocultas tu vida?

¡Donde tu voz habla!

Quiero que regreses conmigo, a casa.

Tengo la cocina prendida,

y un plato de sopita humeante 

Para ti ¡Hijo de mi alma¡

¡Mira hasta el hambre de mi estómago ha huido

por ti!...


Quiero tu recuerdo danzante en la casa,

Extraño tu alegría soberana...

¿Dónde estás hijito de mis entrañas?

Mi alma se quiebra en dos.

Tu sombra se ve muy negra desde aquí,

Mis lágrimas mojan su silueta.

¡Yo estoy, tan cansada!

¿Dónde estás hijo?...

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- derechos reservados