© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

lunes, 14 de mayo de 2018

Prometí olvidarte


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Prometí una vez más olvidarte,

arrancarte de este corazón,

pero en mis alas rotas de platino

estás a fuego grabado.


No puedo borrar tus sellos,

no, no puedo borrar tus marcas


aún humeantes,

de tu querer. 

Tu amor me quiebra, me rasga, me arranca el corazón,

lo hace polvos en explosión.

y es que te quedaste tan grabado en mí, vida mía,

que tus linos

se pegaron irreparablemente a mi piel,

y huyo,

huyo, de estas calles,

de estos lugares que me gritan tu nombre a coro,

en bandadas;

huyo de tu voz, y de tu olor,

huyo de tus risas y hasta de tu aliento.

Todo me recuerda a ti,

todo tiene tu sabor,

vas dibujando agonías en este pobre corazón,

y estas promesas como hombre de cera al fuego,

se empiezan a derretir...


Y hoy amanecí otra vez sentada

frente a mi ventana,

pensando en ti.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú derechos reservados

Blancas escaleras de paz


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Blanco es el camino que lleva a la paz,
blanca las almas que luchan por ella,
blanca la paloma que la representa.
Blanco es el corazón que sabe amar y perdonar...


Blancas son las escaleras que llevan al cielo,
blanca la luna que brilla en tu ojos sinceros,
blanca la rosa de la pureza,
que habita en un alma que no daña...


Blancos,
blancos los seres que luchan,
por un mundo más humano y fraterno,
blancas son las voces que se levantan por la paz,
blanca la margarita, que hoy pongo
en los cabellos de tu alma.


Blancas esas nubes algodonadas,
blanco el ropaje y la sonrisa
del papa,
blancas las banderas flameantes de paz,
y blancos los congresos que la persiguen.


Grises,
grises todos los que obstaculizan sus gradas,

grises, los que la ahogan en guerras...

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas – Perú -
Derechos reservados

Dos almas enamoradas


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Dos almas enamoradas,

son almas en fuego de amor selladas,

dos almas enamoradas vuelan entre estrellas
iluminadas,

se buscan, se necesitan, se esperan, se desean.

¡Ay amor, los dos somos estas almas enamoradas¡

En pieles de amor cinceladas,

me entregas lo mejor de tus ramas,

te entrego lo mejor de mi flor.

Almas enamoradas que viajan en góndolas ilusionadas,

que se pierden en infinitos valles de pasión,

bebes del manantial de mis aguas,

bebo de tu mar de amor.

Nos besamos frente a la luna plateada,

corremos como locos, entre los campos,

pintamos de rojo amor las calles iluminadas...

Volamos con las mismas alas,

me llevas a otros mundos en tus brazos,

nos ahogamos en suspiros enamorados,



Somos palomas libres resucitadas,

que en locuras de amor

encontramos la dicha.

Ay, amado los dos somos esas almas
enamoradas,

que un día se encontraron,

en el espejo de la vida,

se miraron;

se amaron,

y nunca más se separaron.

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú- derechos reservados

Aquella máquina de escribir


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Aquélla máquina de escribir antigua,

rodeada de jarrones de flores

hechos de botellas de mi alacena

y mis perfumes gastados,

me recuerda vida mía

las largas horas que pasabas,

escribiendo tus poemas de amor.

Con cuánta vehemencia y pasión,

las teclas tocaban, tus dedos varoniles,

cómo suspirabas entre verso y verso,

fumando un cigarrillo.

Verte era para mí, era algo apasionante...

Con cuánto amor me decías:

"Amor si te vas, déjame tus flores en mis jarrones por favor,

ellas me inspiran y relajan " 

Y como yo atenta,

te dejaba muchos jarrones de flores cortadas de nuestro jardín.

¡Ah, que maravillosos días aquellos!

En que, de rato en rato, cuando yo estaba en casa, dejabas de escribir 


y me regalabas un beso tierno en la mejilla,

y si tenías más tiempo,

me lo dabas en la  boca rociados de tanta pasión.

Ay, amor mío yo nunca pude olvidar,

a ese poeta escritor.

A ese gran hombre,

que me supo dar

solo flores de amor,

entre máquinas de escribir 

y versos de pasión.

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados

Piel de otoño

Reflejo de mujer en el agua.

Piel de otoño que se vislumbra, 
en mi ser dormido,
piel de otoño que me acompaña en esta tarde ocre,
de hojas amarillas...

Te fuiste, amado mío,
y en mi ventana dejaste solo,
tu aroma de amor
en hojas palidecidas.


Todavía siento el cáliz de tus besos en mi piel,
Todavía recuerdo esas tardes de otoño,
en que tú eras mío 
¡Y yo era enteramente tuya!


Caminábamos por esas calles solitarias,
entre hojas que llovían regaladamente de los árboles,
¡Nos hacían una alfombra rojo amarilla! 
El viento soplaba suavemente,
acompasado por el amor puro,
que te profesaba.
Yo me miraba en tus ojos de sol,
tú me tomabas de la mano tiernamente,
y luego me besabas en miel.


¡Oh, cuánto te amaba!,
pero te fuiste, amado,
y mi alma se siente fría,
casi helada,
como esas ramas secas, 
desnudas y deshojadas;


Los vientos de tu ausencia… me hieren,
¡No sabes cuánto!
Quiero verte,
¡Quiero tenerte, nuevamente!,
pero es tonto mi delirio,
pues las hojas del amor que mueren
ya no resucitan
jamás...


*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados - Perú

Escúchame amor mío




Escúchame amor mío, los ruegos y lamentos
que el cielo te pide hoy por mí.
Soy humano erré y lo siento, no puedes condenarme así.
Escucha, ¡Por Dios!
La voz del corazón que te dice, "vuelve a confiar"
El amor cuando es sincero,
una simple brisa no la puede apagar.

Escúchame amor mío
qué haría yo
sin tu luz, sin tus bríos, sin tu trinar,
¿Acaso quieres condenarme a vivir sin ti?
¿O quieres ver mi alma, de tristeza morir?
Echa al olvido, penas y desconfianza,
y te entrégate a ultranza,
a los lazos de mi buen querer.
Un gran amor,
un gran amor,
no puede morir así.
Mira que hemos pasado,
muchas penas y trabajos
en nuestra barca de amor.
Mira que muchos vientos hemos superado,
y ahora no va a ser la excepción.

Ven olvidemos esos yerros,
caminemos
siempre juntos
a la tierra prometida,
y seremos dos palomas felices,
hasta que la mano de Dios decida.

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados

Hermosa angelita


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Hermosa angelita,

ayer te vi entre muñecas 

jugando a ser niña de cristal,

te vi con tus arpas de inocencia

acaso, buscando en tus juguetes

a papá y mamá.

Hermosa angelita

en alitas de ilusiones 

tú puedes volar.

Eres mi niña tierna,

tus vestidos me hacen suspirar.

Hermosa angelita

¡Cuánta dulzura inspiras sin parar!


Un día tus alitas 

te harán volar del hogar

y tu sonrisa escapará de tu casa.

¡Crecerás!

Y yo aquí, me deshojaré en dulces recuerdos

de flores,

de amor,

por ti.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas Perú - derechos reservados