© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

martes, 15 de mayo de 2018

Por amor a la poesía





Por amor a la poesía,
en maletas de sueños me embarqué un día,
y venciendo escaseces, limitaciones y contradicciones,
elevé mis alas de Pegaso, en ágil vuelo,
surqué parajes ignotos e inesperados,
escalé el cielo con mis manos,
¡Había encontrado un elixir dorado!

Por amor a la poesía he pasado noches en vela,
con mi pluma y mi tintero a cuestas.
Por amor a la poesía crucifiqué inmolada,
mis horas de descanso,


La poesía me atrapó un día, en sus mágicos senderos
y en sus volátiles a las.
Desde entonces,
¡Ya no soy la misma!

Transformó mi vida.

Me Iluminó con su luz clara y sus melodías,

¡Me conquistó en tus mágicos vuelos y sus nubes de sueños!


Amo la poesía como a la luz del sol y del día,
porque sus pétalos suaves me regalan la magia y la fantasía.
Porque en sus abrazos de letras, siento vivir la vida,
porque en sus manos de palomas blancas
puedo regalar un poco de paz, amor y alegría;
porque cada mañana,
me levanta con su belleza, gracia y simpatía,
regalando su fragancia inspiradora en mis ventanas.


Amo la poesía, porque me hace soñar, sentir, vivir.
¡Sí, la poesía es como el agua clara, que me da vida!

Amada poesía,
recorre todos los campos de mi ser,
inúndame en ríos de ilusión,
¡Poséeme toda entera!


Amada poesía,
no dejes de extender tus alas blancas por la tierra,
vuela con tus vestidos de seda iluminada,

Prende las farolas de la ilusión.
Regala amor, paz, alegría y esperanza a este mundo cansado.
Derrámate toda entera por humanidad.
Quiero escuchar tus flautines y tus liras de Erato,
quiero aspirar las rosas fragantes de tus versos.

¡Qué me eleves hasta el cielo!


Poesía, poesía, yo te amo,
te beso y abrazo emocionada,
y te pido, hada mía,

¡Nunca cierres tus ojos dorados!

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú-Derechos reservados copyright ©





Cuando uno ama



 Photographer: Pedro Talens - Kodak Portra 400+
Cuando uno ama,

le faltan agujas al tiempo,

horas, minutos, segundos, al reloj que vuela,

sin parar.

Cuando uno ama,

quedan tan pequeños los días,

que quisiera alargarlos,

para seguir amando y amar.


Cuando uno ama, es capaz de las cosas más descabelladas,

hacer muchas cosas que nunca has hecho,

te puedes subir a la torre más alta y gritar te quiero,

o salir por las calles despeinado y gritar te amo...



Cuando uno ama,

no piensa no razona,

vive solo pensando en el amor,

parece estar flotando en una pompa de jabón.

Te sientes capaz hasta del cielo alcanzar.


Cuando uno ama,

que importa si has dormido has comido o tendido tu cama,

todo, todo, tiene magia singular.

El corazón te salta de contento

amas a todos,

y sonríes, yo no sé de qué.


Cuando uno ama,

se deja llevar por las llamas de esta magia singular,

quieres reír, cantar y bailar,

al mundo entre tus brazos, quieres abrazar.


Cuando uno ama,

solo ama sin pensar,

quieres todo el tiempo con el amado estar.

tu corazón por las nubes

empieza a volar.


Cuando uno ama,

cuando realmente ama,

la alegría del otro es tu alegría también.

Y su llanto, tu llanto también.


Amar y ser amado,

diamante dorado,

que te da,

la mayor

felicidad.


*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- derechos resdervados

La alegría de vivir




Siente el placer de vivir la vida,
extiende tus brazos de amor al nuevo día,
mira la bella naturaleza,
y siente,
¡La alegría de vivir!

Hoy te sonríe un cielo despejado,
el sol brillante llega a tu ventana,
y esos pajarillos que entonan su dulce canto,
¡Te invitan a soñar y a volar!
Eres un alma,
diseñada para trascender,
para ir más allá.


Nunca pierdas la alegría de vivir,
ni de soñar,
siente el placer de vivir la vida.
No te dejes vencer por la monotonía,
vive cada día como el último,
con ojos de asombro e ilusión.
¡Vive la vida, contento¡
Con entusiasmo, con amor...


Tengo fe, en un día lleno de confraternidad universal,
donde todo se pueda compartir,
y por eso hay dicha en mi corazón,
¡Todos disfrutaremos mejor, la alegría de vivir!
Y por ello muy emocionada,
les dejo una canción
para que me recuerden:


"El mundo en tus manos está,
Dios te dio el ala gigante de los sueños para volar.
La vida no es para un eterno lamentar,
las cosas pasadas, déjalas atrás.
Corre por tus sueños,
ellos te esperan brillando, más allá del mar.
Sé siempre tú mismo, vive en libertad,
que nada detenga
tus ansias de soñar y ser feliz.
¡Siente, la alegría de vivir!"


*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados

La flor de la esperanza (prosa)




Os presento una flor, ¿La veis?
Es la hermosa flor de la esperanza, que abre sus pétalos suaves en mi jardín y nunca se rinde ante las adversidades.
Está toda bañada en rocío de ilusión, sus tonos lilas representan la templanza, en los momentos de oscuridad ¡Ella nunca se rinde! Y aunque su apariencia es muy delicada, ¡Es muy guerrera y tenaz!
Aprendió a ser feliz con las lámparas encendidas de la esperanza. Viendo todo con ojos de fe.
Es mi flor de esperanza, que encanta siempre en mi jardín, que me da el placer de vivir la vida, qué quiere compartir la inmensa alegría de ser parte de esta naturaleza hermosa, que el buen Dios nos regaló.
Y por eso hay dicha en mi corazón, porque siempre en los bolsillos de mi alma, llevo prendida esta flor, porque me hace vivir tranquila, viviendo el futuro con fe.

Te regalo mis flores de esperanza, tengo muchas en el jardín de mi corazón, ellas te alumbrarán cuando el sol de la alegría, se apague en tu faz. Basta con que las mires y todo tu ser se iluminará,
Guárdala siempre en las paredes de tu alma, te la entrego, no la vayas a olvidar.
Mi flor de la esperanza te alentará, cuando las borrascas de los problemas, quieran tu barca hundir,
cada pétalo, una palabra de aliento te dirá: "No te rindas", "Sé valiente”, “Levántate, vuelve a empezar", "Sigue adelante”, “El mañana será mejor"...
Que mi flor de esperanza, te abrace con sus pétalos de amor, ella sólo quiere que vivas la vida feliz.
Ningún problema, ninguna dificultad será tan grande que no puedas solucionar con esta flor de la esperanza.
Esta flor me sostuvo en momentos de dura prueba y de dificultad por ello nunca la dejé escapar.
¡Dios era quien me la mandaba, tenía que coger sus pétalos, para no sucumbir! Y mi rostro se llenaba de alegría, al ver sólo de la vida lo bueno, y no lamentarme más.
Mi flor bendita, siempre me acompaña desde esa vez. Me hizo mujer fuerte, que mira hasta la muerte con ojos de tranquilidad y de fe. Y por eso hoy, hay dicha en mi corazón, y jubilosa exclamo, una canción para que me recuerden:
¡Florecillas de la esperanza, vayan, inunden mi casa, inunden mi ciudad, florecillas de la esperanza, inunden el mundo entero, de alegría y felicidad!...

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas – Perú – derechos reservados



Yo quiero ver niños felices - soneto











Yo escribo este soneto tan sentido,


para los niños bellos de este mundo,

y en sabias enseñanzas yo redundo,

pues yo no quiero un niño, tan destruido.


Yo quiero niños con sueños, con nido,

lleno de amor, no un árbol infecundo,

y que no graben su alma, tan profundo,

las huellas de este mundo dividido.


Yo quiero ver a niños, ya cantando,

ya riendo, muy felices descansados,

que en cara de la paz estén saltando.


Que no se apaguen sueños tan dorados 

¡Qué vivan ya los niños exultando!

Que no se sientan nunca abandonados.


*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- derechos reservados

Mil primaveras de amor




Te regalo mil primaveras de amor,

entre mantos de flores y hierbas de mi jardín,

entre las corolas de mis ojos, que brillan por ti.

Siente los perfumes de la vida, en mis cabellos,

aspira la fragancia de los pétalos de mi ser.

Soy un Lilium, una Orquídea en flor.

Recogí una margarita para ti,

para que te diga en su pétalos suaves, 

lo mucho que te quiero,

que en mis montes floridos te espero,

¡Mira!, mis vestidos se derraman en rosas y claveles para ti.

Yo soy el campo de flores amarillas,

que te rodea,

Yo soy el manantial cristalino que sacia tu sed.

Me corono de flores en tus valles,

me visto de campo en trigales,

te llevo en mis manos,

un ramo de mis mejores flores cosechadas para ti.

Hoy quiero regalarte,

mis mejores primaveras floridas,

mis campos verdes ya estallan de sol para ti.

Te he reservado las habitaciones más frescas,

mis eucaliptos fragantes despiden sus gratos aromas.

Hoy me levante temprano,

quise ir a los campo a recoger, las primicias mis flores para ti.

Amado, toma mis primaveras bien regadas,

mis rosas enamoradas que te miran extasiadas,

mis ojos azucenas están prendidos en ti.

Mis canastillas de mimbre repletas de flores,

todas, todas suspiran por ti,

mis mariposas ya te rondan,

quieren besar tu alma y tu piel.

Me vestí, toda de flores para recibirte,

mis cabellos ondulados vuelan alegres ilusionados,

¡Ven amado!

reposada entre la hierba espero por ti.

Tatuada en mariposas está mi piel,

mis pupilas florecen de amor,

¡Toda una primavera soy para ti!

Mira cómo florecen mis campos al verte llegar,

cómo los pajaritos entonan su mágico cantar,

y yo...

Exultando en tu mágico llegar,

con los zapatos de seda de la ilusión,

en vestidos floreados de amor.

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - derechos reservados

Nuestro baúl (cuento)


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Aquél viejo arcón me trae a la memoria, los juegos infantiles de antaño, llenos de magia y emoción.

Nuestro abuelo, lo había dejado como legado a mi padre, y lo había colocado en el patio, donde guardábamos las cosas añejas.

Nosotros lo usábamos todas las tardes, inventando historias diversas, con el mágico vuelo de nuestra fantasía infantil.

Sacábamos todo lo que traía dentro: Osos de peluches, zapatos usados, libros viejos, etc.

Luego ingresamos a sus arcas sacándonos los zapatos, para que papá no sintiera, cuando nos metíamos dentro de su baúl.

Unas veces éramos hábiles marineros escondiéndose de los piratas, y otras veces éramos náufragos que no queríamos ser descubiertos por tribus de caníbales hambrientos y otras, huíamos despavoridos de los indios.

mi hermana María de ocho años era mi cómplice de aventuras.

Ella hacía todo lo que yo le indicaba, yo era el jefe de las aventuras disparatadas, mis diez años, me daban el privilegio de dirigir los juegos.

¡Vienen los indios con sus flechas a escondernos al baúl María! y ella sin zapatos, al baúl corriendo se metía. ¡María una legión de piratas tomó nuestro barco, huyamos al baúl para protegernos, miremos solo de reojo, pueden regresar y nos descubran¡ Y María obediente, se metía al dichoso baúl y miraba sólo de reojo, muy asustada¡ ¡Era tan dulce mi hermana!

Recuerdo que la última vez inventamos que el baúl estaba lleno de tesoros, que los piratas se habían olvidado. María estaba tan contenta que desde el baúl vigilaba que no se acercara nadie a robarle sus tesoros. Decía "Con estas alhajas me compraré muñecas, un carro para que papá vaya al trabajo, y una cocina nueva para mamá y tú ¿Qué quieres hermanito?" Yo la miraba contento, me gustaba verla tan feliz, entre tesoros imaginarios. 

Y ahora yo, ya casado, he vuelto a ese patio y al ver el viejo baúl, me ha embargado la nostalgia al recordar mis juegos infantiles junto a mi querida hermana. Ella hoy está en el extranjero, pero su corazón, estoy seguro, se quedó aquí, conmigo, y con este baúl, en el que tantos recuerdos y aventuras, juntos vivimos...

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú- derechos reservados