© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 17 de mayo de 2018

Madre, tú no has muerto



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Madre no has muerto,

tu amor vive en mis ojos,

tus labios, perduran en mi sonrisa,

tus consejos, aún martillan mi conciencia.

Me acompañan siempre.



Madre no has muerto,

tus manos trabajan conmigo.

Tus palabras: “Hija la vida es dura”

Acarician mis cabellos.


Madre,

aún te veo,

sensible al dolor ajeno,

regalando amor a tus hijos.

Horneando el pan de la entrega.



Madre,

un altar te he edificado en mi alma,

para que te quedes en esta casa, que siempre fue tuya,

¡Para que nunca mueras!



Madre,

tú no has muerto:

Te veo, atareada en tu hogar,

repartiendo amor a raudal,

entre nubes en el cielo...



Madre,

tú no has muerto,

¡Vivirás por siempre,

en el corazón de los que te amamos, 

y no te hemos olvidado.



Madre, 

tú no has muerto.

Eres un ángel

que me cuida desde el cielo.



Madre,

tú no has muerto,

¡Estás viva!

Ayer te vi, junto a mí,

¡Yo te sentí!

Caminabas hacia mí.



Madre tú no has muerto,

tu amor,

tu amor es inmortal,

no se muere con el tiempo...


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados.

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Mi soledad


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Mi soledad hoy levita,

vuela ligera, entre tanta gente y el bullicio,

tiene colores de fiesta, pero está hueca y vacía.


Nada llama mi atención,

el tedio vaga con mi alma,

por las ventanas de mi habitación. 


Mi soledad grita desde el tejado,

no me dejen sola,

soy un globo de gas,

floto solitaria,

vaga mi mente,

quiere tocar el desquicio,

pero se agarra de la hermana vida,

para no sucumbir.


Mi soledad hoy me marca las horas,

en vacío existencial.

Todo se relativiza,

nada tiene sentido,

y voy sonámbula en las cuerdas de la vida.


La soledad hoy quiere roer mis huesos,

mis cabellos, mi piel,

pero no la dejo.

pues si lo hago

llamará a la nostalgia

y harán de mí un festín, de vacío y dolor.

¿Por qué soledad hoy me muestras tu cara negra,

si ayer me regalabas naranjitas 

y te sentabas tan contenta conmigo a comer?

Si ayer, me susurrabas versos, canciones nuevas

y hasta nos tomábamos un café.


Soledad,

vuelve a ser mi amiga por favor...

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados

La luna está enamorada





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La luna coqueta está enamorada, 

se ha vestido de fiesta y pintado la boca de grana,

apenas hurga la noche, 

ha salido con su traje blanco

y esta escoltada por las estrellas plateadas.

Sus párpados se han maquillado;

luce radiante,

esperando un planeta que venga a cortejarla.


¡Oh, luna,

luna enamorada!

Luces tan bella 

así enamorada,

cantas entre nubes,

sueñas entre cielos,

esperas confiada

al dueño de tus amores.

Te miran las nubes,

entre algodones...



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados

Prohibida su reproducción total o parcial.

Madre tus besos (Soneto con estrambote)


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Madre, tus besos manantial, ternura,
que brotan de tu pecho tan amado,
que me tienen cautivo, hipnotizado,
que me sacian de miel en su dulzura.


Madre, yo calmo en ellos mi amargura,
¡Cuánta pena tan prestos han borrado!
¡Llevan amor en cántaro dorado!
y me consuelan en mi noche oscura.


Tus besos cándidos, dulzura plena,
riegan el alma en ríos de alegría,
le dan solaz y paz a mi vivir.

Madre tus besos, dulce miel, colmena,
¡En ellos cuán a gusto dormiría!
Madre, eres luz en todo mi existir.

Madre, eres mi vivir,
en tu blanco regazo me acaricias,
me deleito en fuente de delicias...




*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados


No se puede obligar a amar



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No se puede obligar amar al que no quiere amar,

no se puede pedir desvanes al mar.

¡No, no se puede forzar al amor

que no quiere dar,

que no quiere amar!


El amor es llama pura

que nace en su original cuna

en su estado natural.

No se puede pedir besos

a la boca que no quiere besar.

No se puede pedir caricias

a un árbol sin frutal.


Si el amor no quiere venir,

hay que dejarlo como un río libre pasar.

¡No, yo nunca te voy a obligar a amar!

Tengo respeto y dignidad.

Por eso yo nunca obligaré a nadie a amar

pues el amor perdería su color natural.


Amar,

amar es sentimiento,

travesía en velas de libertad.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú /copyright ©

Los sueños no mueren


Imagen relacionada

Los sueños no mueren, 
si nuestros ojos están prestos a contemplar,
la belleza del universo.
¡Sus cometas vuelan libres en el firmamento!
Los sueños no mueren,
tienen alas que no se rompen con el tiempo,
despacito van calando,
en las almas que miran,
más allá de lo evidente,
y su iris traspasa, océanos, fronteras y continentes.

Los sueños no mueren, nunca morirán, 
para el que enciende las velas de la esperanza siempre,
para que el que tiene fe,
en lo que cree en lo que hace y lo que siente.

Los sueños no mueren, resucitan con la vida misma,
y se elevan en proyectos hasta las cimas y los montes,
¡Traspasan los cielos!
Los sueños no mueren
viven, escondidos en ti,
solo hace falta que 
descubras su bella faz venzas el miedo y la inactividad.

Los sueños no mueren, aunque muera el soñador,
pues los sueños cual pléyades brillantes,
flotando en el universo, siempre vivirán eternos.
Son invencibles al tiempo y a la muerte…

Los sueños no mueren, son inmortales,
repito, son inmortales...


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados

Madre, yo te corono

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Madre, 

yo te corono,

reina del amor,

reina de la bondad,

reina de la paciencia,

porque consumes el corazón

de tanto amar y amar,

porque en tus alas cobijas a tus hijos,

porque perdonas sus errores,

y no los cuentas,

porque sabes amar, más allá del infinito.


Madre,

corono tus manos,

porque derraman ternura,

Corono tus ojos, que miran con amor,

corono tu corazón que sufre en entrega,

¡Corono tus brazos que trabajan tanto!


Madre yo te corono toda,

mereces ser coronada,

venerada y honrada

por tus hijos idolatrada.


Madre,

así coronada te irás al cielo,

tus afanes y sacrificios

te reservan un lugar celeste.


¡Oh, madre,

que bella te vez coronada,

con zafiros y esmeraldas!

Pareces,

un astro luminoso,

cuya luz,

no se apaga nunca...

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - derechos reservados