© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

sábado, 19 de mayo de 2018

Para mí no has muerto (relato romántico trágico)

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Cuánta nostalgia embarga hoy mi corazón, recordando esa aciaga fecha, en que zarpamos de México del viejo muelle de San Blas, en ese barco, que nos llevaría a la libertad. 
¡Sí, huíamos de todos, de las voces de las gentes, de los prejuicios sociales y viviríamos nuestro amor a plenitud!

Pero no contábamos que el destino nos tenía preparado su red de tragedia y fatalidad. 

Fue ese día de verano de 1985 en el mar del Pacífico, cuando en plena marcha, nuestro barco sufrió desperfectos y nos obligaron a salir en botes salvavidas de él. Tú tan frágil, no sabías nadar; me mirabas con espanto yo con mi mirada dulce te quería consolar. 

Yo salí entonces, en los primeros botes, junto con los niños, tú te quedaste aguardando esperando tu turno, para salir con los hombres.

A lo lejos veía tu figura y tus ojos sumidos en melancolía, ¡Amor yo traté de explicarles que no sabías nadar!, pero no me hicieron caso, pues estaban tan atareados con salvar a los tripulantes, así que esperé que tú bajaras, fueron largas horas de incertidumbre. Mi bote se alejaba del barco y de ti, luego ya no te veía y cuando todos hubieron bajado, te busqué con la mirada ansiosa, pero no te encontré, entonces me asoló una corazonada y me llené de terror y espanto mortal. El corazón me latía descontrolado y la cabeza parecía que me iba estallar. Pregunté a todos por ti, pero nadie me daba razón. Temí entonces lo peor...


Han pasado varios días desde que nos rescataron del naufragio, y aún te recuerdo con amor, con desespero y rabia, ¡sí mucha rabia, con este destino fatal! ¡No debiste quedarte solo, debí haber hecho más por ti! ¡Debí insistir que bajaras conmigo! ¿Qué clase de persona soy? y me culpo, me culpo por esta fatalidad, que si no hubiera sucedido, hoy estarías conmigo en esta bella ciudad en dónde planeábamos vivir nuestro romance, a plenitud y en libertad, pero el destino nos jugó su carta cruel y me dejó sin tu presencia, arañando el polvo de la soledad, lamiendo solo tristezas.


¿Saben ustedes acaso el dolor que se siente el perder un amor?

¿Puede alguno ponerse en mi pellejo?

¡No, no lo saben, porque no lo viven, no viven lo que a mí me tocó vivir!

No saben cuánto duele, perder un querer.

¡Ay, sientes que te arrancan a pedazos el corazón!

Y ya nada...Nada vuelve a ser igual.


Ahora estoy aquí, a la orilla de la playa recordándote,

Jhon, ¡Para mí tú no has muerto, ¡no! Te escribiré una carta en este viejo papel y la meteré en esta botella que dejaron los veraneantes por aquí. En ella te diré que te amo, que vuelvas que no puedo vivir sin ti. Qué la vida ya no es vida para mí. ¡Sí, te diré que vuelvas! Yo sé que me contestarás debes estar por algún lado, allá en el lejano mar.

Ya casi acabo, le pondré mi nombre completo para que sepas que soy yo. Ay amado, con mucha ilusión, arrojaré esta botella, con mi carta, al inmenso mar. Y esperaré aquí sentada una noche, dos, tres, noches, no me importa, cuántos días y noches esperaré, para recibir tu respuesta, para que me digas que estás bien, que todos se equivocaron que estas vivo, que sobreviviste en alta mar...Perdona que llore, perdona que me ponga así. Mi vida, yo siempre te esperaré, tan fácil, a ti no renunciaré.

Algún día sé que tu rostro volveré a ver...


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos Reservados/Copyright ©


La soledad me está matando


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La soledad me está matando,

con sus dagas de nostalgia.

Poco a poco, me voy acabando,

embotellada en la pena.

No puedo estar sin ti.

Mi vida se me extingue,

se evapora,

sin la luz de tus caricias y tus besos.


Soy ave con alas rotas,

en sueños perdidos.

Sin ti,

no puedo volar.

El mundo ya no tiene color,

no tiene vida.

Necesito tu amor de seda fina,

necesito que vuelvas a mi lado.

Mi gorrión dorado.


Si no vienes, moriré,

sin remedio,

sin alicientes,

sin anestesias.

Me ahogaré sin remedio

en el río de la pena.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos Reservados/Copyright ©

Libérate (Poema por aniversario de la trata de esclavos)


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Gruesas cadenas arrastra tu dolido cuerpo,

obedeciendo mudo al opresor.

Años de luto sin sol de esperanza,

quiebra tus dorados sueños, la esclavitud,

con su voz ensordecedora de hierro feroz.



Libérate

No existen grilletes para tus pensamientos,

ni tus sentimientos.

libérate,

Eres un ser con mucho valor.

La raza y el color no te hacen inferior.

No eres un objeto

para que vendan tu cuerpo.

No eres un perro para comer las migajas

de los demás.



Rompe las cadenas

mi pajarillo herido

sal de tus jaulas ya.

Rompe el yugo colonizador.



Libérate,

más allá de tus orillas, 

brilla el sol de la libertad.

Más allá del miedo y el desconsuelo,

te esperan tus hermanos,

que buscan un camino de esperanza.

Que buscan la semilla, de la ansiada libertad.



La esclavitud es un acto inhumano,

una masa voluminosa de maldad.

Hombre con hombre,

no se pueden dañar, ni explotar.

¿Dónde quedó la cara de la humanidad?



Loor, a los héroes, líderes, emancipadores,

Loor a los que sus vidas dieron,

por destruir esas cadenas,

que empañaban tu felicidad.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - ©



Me dejas sola

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Me dejas sola, con las ramas de tus recuerdos,

lamiendo la tierra de las melancolías,

dejando en mi boca, el sabor amargo de tu adiós.

Estoy sola,

desamparada,

en el bosque feroz de la vida.



Las ramas de la tristeza,

se incrustan en mi cara, en mis ojos y en mi piel.

Querer olvidarte

es agonía cruel.



Me peinan los cabellos del desconcierto,

me sopla un frío vago de invierno.

Vivir sin ti, es resistencia de infierno.



Mátame,

quiero morir de inanición de ti.

Prefiero la muerte

antes que perderte.

Para mí la vida,

es verte y tenerte.



Resurgiré...

Resurgiré de estas arenas de papel,

plantaré mis tiendas festivas en otras selvas.

No, no moriré.

Recogeré los vestigios rotos de tu amor

y los quemaré en la hoguera perpetua,

del olvido.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú-© 



Hay en tu mirada


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Hay en tu mirada
hechizo de hadas,
perfume de vientos;
cielo inmenso...

Hay en tu mirada
casa de palomas
en paraísos eternos.

Cuando me miras el mundo me pertenece,
todo el universo está contenido en el brillo de tus ojos,
que irradian sus faros de ternura,
solo para mí.

Hay en tu mirada miles de poemas
y canciones de amor,
que brotan libres como hojas verdes,
que ofrecen en sus ventanas mucho amor y calidez.
Son ellas mis tesoros mas preciados,
un mundo que baja a mis pies.

Veo en tu mirada
muchos mares celestes que me quieren besar
con sus olas,
que me arrullan en sus costas abrigadoras.
Que no quieren dejarme partir.

Tu mirada,
es,
mi paraíso,
mi libertad,
mi paz,
mi renacimiento.
Toda mi voluntad,
mi arrobo y encanto.
Nunca me dejes sin su sol radiante.


Autora Edith Elvira Colqui Rojas - Perú -  Derechos reservados
Derechos Reservados/Copyright ©

Mis deseos en tu piel


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Mis deseos llueven en tu piel,

su boca roja nada en todo mi cuerpo,

quiere saciar su sed en ti.

Yo quiero escribir en tu piel desnuda,

mis deseos más recónditos.

Tocar tus bordes, con mis labios,


erizarme al contacto con tus poros.

Sentirme viva en tus macizos pectorales

enroscarme entre tus brazos.

Sentir tu fuego de amor y pasión galopante.

Quiero quemarme en el calor de tu piel


consumir mis fuerzas en amarte,

en hacerte sentir pasiones excitantes,

que sientas las uñas de mis ansias,

clavadas en tu piel.


Muero por sentir la sal de tu ombligo,


beber con mis labios,

la suavidad de tus hombros y tu espalda.

Llegar ilusionada a tu castillo prohibido.

Entregarte mis champanes espumantes

y terminar en un festín con Eros,

borrachos de pasión.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados