© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 21 de agosto de 2025

JESÚS MI AMIGO


Jesús Amigo

Jesús, amigo, compañero bueno,
me allanas el camino,
me nutres de consejos,
tu presencia es luz en mi sendero.

Secas mis lágrimas con ternura,
me levantas de la derrota
con la paz de tu palabra.

Eres lluvia fresca en mis desiertos,
luz sin ocaso que me conforta y anima.

Gracias, Jesús, amigo bueno,
en mil gracias de amor
tus cabellos beso,
porque en Ti encuentro
refugio eterno,
esperanza viva
y la certeza del cielo.

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú

La otra vida



La otra vida

 

Luego de esta vida,

nos aguarda una vida mejor:

sin trabajos, sin enfermedad ni penas,

una vida bañada de esplendor.

 

Allí las rosas florecen eternamente,

y los problemas se disuelven

como nieve al sol del amor,

el ruiseñor canta himnos de felicidad,

y la brisa perfuma el alma de esperanza.

 

Luego de esta vida chata y monótona,

nos espera el cielo de la gloria.

Allí las lágrimas serán borradas,

no existirán mendigos ni pobres,

ni corazones rotos ni soledades.

 

Es un mundo de belleza suprema,

donde reina el Dios del Amor,

y los hombres se abrazan

en fraternidad y perdón.

 

Un río de luz recorre sus praderas,

los ángeles tejen coronas de estrellas,

y el tiempo deja de ser tirano;

será hermano de eternidad.

Dios es centro de todo,

resplandece su luz como un sol inmortal.

 

Porque tras el umbral de la muerte

no hay silencio ni final,

sino un amanecer infinito

que nos envuelve con alas de paz.

 

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú


Oremos por el fin de las guerras






Oremos por el fin de las guerras

Oremos por el cese del fuego,
que se aplaquen los egos
y prevalezca la cordura.

¡Basta de pelear
entre hermanos humanos,
basta de ríos de sangre!

¡Mirad cuántos niños
fallecen sin nido,
cuántos sueños truncados
por la sinrazón de la violencia!

Gobernantes del mundo, reflexionen,
a las guerras no las ovacionen;
son monstruos de mil tentáculos feroces
que devoran la vida y la esperanza.

Digamos sí a la paz,
no a las guerras
y a sus nocivos galardones.

Oremos,
que el Dios del cielo
escuche nuestras súplicas y ruegos.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú