Oremos por el cese del fuego,
que se aplaquen los egos
y prevalezca la cordura.
¡Basta de pelear
entre hermanos humanos,
basta de ríos de sangre!
¡Mirad cuántos niños
fallecen sin nido,
cuántos sueños truncados
por la sinrazón de la violencia!
Gobernantes del mundo, reflexionen,
a las guerras no las ovacionen;
son monstruos de mil tentáculos feroces
que devoran la vida y la esperanza.
Digamos sí a la paz,
no a las guerras
y a sus nocivos galardones.
Oremos,
que el Dios del cielo
escuche nuestras súplicas y ruegos.
Edith Elvira Colqui Rojas – Perú
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