© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 17 de mayo de 2018

Ciega...


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Ciega...ciega,

ciega en tu red de amor

perdí la cordura

mi corazón mariposa no resistió tus ternuras,

y ciega por tu amor,

vago perdida.

Tus huellas volaron de mis sueños de arena

tu piel se diluyó de mi lecho,

pero yo te seguí amando,

ciega, ciega...

locamente enamorada.

Ya la vida no me importaba,

rozaba el cenit de la locura...

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados/ imagen de la red

Soy yo


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Mírame,

soy yo,

en mi tinte natural,

sin tapujos, caretas, 

ni posturas

deformantes.


Soy yo, 

cara a cara frente a mí,

no te engaño soy yo,

con mis miedos, mis penas, mis defectos,

simplemente yo.

A solas me veo

tal cual,

mi tez y manos recorro,

soy de carne y hueso

no soy artificial,

tampoco un ser lunar.


Mírame,

soy yo,

me encontrado conmigo misma,

al fin.


Me he perdonado,

me he recriminado,

he llorado y reído conmigo misma,

me he alabado algunas cosas,

otras no tanto.



Necesitaba verme 

a solas,

en mi agua natural,

casi desnuda,

ver mis paredes interiores,

para salir renovada,

en mi yo real.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados/ imagen de Pinterest

Mujer azul

John Lloyd Strevens 1902-1990 | British Edwardian Era painter | Tutt'Art@ by DarkFoxV



Mujer azul,

cara de cielo,

pacificada en gorrión.

Tus cabellos azules tocan el cielo,

el mar sereno dibujado en tus ojos,

canta en sirenas.


Mujer azul,

no libas el color del amor,

te quedaste mirando pajaritos en el cielo,

los años pasaron,

se dibujaron en tu piel,

pero tú siempre bella.


Mujer azul,

¡Cuidado!

Hay cazadores que pretenden tu inocencia,

bandidos perversos que no respetan ni la sombra.

Guarda tus dulzuras en tu manto azul...


Mujer azul,

en azulejos de pasión,

quiebras los cristales de la noche,

y lo transformas en luz...


Mujer azul,

de tez palidecida,

de hombros de madera,

de boca de acero, 

piel de durazno

y mirada de cometa,

sueltan tus gorriones más allá de las estrellas...

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú -Derechos reservados

imagen de la red.

Carta de una madre a su hijo









Lima, 7 de mayo del 2017


Querido hijo:


Hoy quiero decirte emocionada, que si tuviera más ojos, más vientres. Más vida. No dudaría en regalártelos día a día.
Ser madre es un privilegio que me ha dado Dios y la vida.

Un regalo inmenso que no se compra con joyas, dinero ni diamantes.
Sentirte entre mi vientre. Darte de lactar,
verte caminar por primera vez,
¡Verte salir a tu primer día de clases!
Son recuerdos imborrables en el corazón de una madre.

Hoy estás más grandecito, y yo con algunos achaques,
pero la vida me devuelve con creces. Todo el amor que he brindado.
Pues eres tú quién me atiende y me ayuda, querido hijo del alma.

Tu hermano ya formado. Sigue el camino recto trazado.
Los valores ya están sembrados.
Hoy miro sus frutos con alegría y digo: Gracias Dios mío,
por darme estos hijos adorados.

Hijo pequeño,
Tú sigue los consejos de tu padre y tu madre
y te irá bien en todo.
Sé valiente en el camino de la vida. Ama a tu prójimo.
Respeta a tus maestros. Y sobre todo sé agradecido con Dios
Porque él me dio la vida,
para poder regalártela yo a ti también.

Tú y tu hermano mayor. Son mi orgullo, mi prenda.
Mi medalla más grande.
Mi diploma brillante.

Te amo, Moisés.

Tu madre, que te quiere tanto.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-copyright ©

Madre, tus ojos



Estoy contando en usted contar conmigo las por claudiatremblay

Madre, tus ojos clavados al cielo,

madre, tus pupilas miran a lo eterno.

Madre tus huellas,

quedaron grabadas en la tierra de nuestra casa.


Madre,

Tus lágrimas espinas en mi alma,

fantasmas de monstruos eternos.


Madre una banda de insolentes,

me dijo que te fuiste,

que en tu lecho ya no estabas.

Y no lo quise creer

y te busqué como loca,

con el corazón hecho herida.


Madre,

te fuiste,

sin despedirte,

tus ojos volaron al paraíso,

que siempre quisiste.

Madre tus pisadas oigo todas las mañanas,

tu voz arrulla mis sueños,

tus manos me acarician,

tus consejos martillan mi conciencia.


Madre,

vuelve,

llévame contigo,

este mundo no me entiende como tú,

no ama mis pasos como tú.

¡No me mira con esos ojos de eterno amor,

con que me veías tú!


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas -Perú -Derechos reservados

prohibida su copia.

La muerte grita


Imagen relacionada


La muerte grita en sus sacos de arena,
en sus mangas largas de llantos
en su melancolía de perro moribundo.
¡Grita, grita,
y nadie le hace caso!
Grita en su cara desahuciada,
en su voz de arena,
y su garganta enrojeció,
pero nadie la oyó.

Grita en el humo de la contaminación,
en el hombre muerto sin motivo,
en las familias sin techo,
en el obrero sin pan.

Horrorosa es su cara,
su boca causa terror,
y sigue gritando 
con sus últimas fuerzas:
La humanidad del hombre  se extinguió.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados