
La muerte grita
en sus sacos de arena,
en sus mangas largas de llantos
en su melancolía de perro moribundo.
¡Grita, grita,
y nadie le hace caso!
Grita en su cara desahuciada,
en su voz de arena,
y su garganta enrojeció,
pero nadie la oyó.
en sus mangas largas de llantos
en su melancolía de perro moribundo.
¡Grita, grita,
y nadie le hace caso!
Grita en su cara desahuciada,
en su voz de arena,
y su garganta enrojeció,
pero nadie la oyó.
Grita en el humo de la contaminación,
en el hombre muerto sin motivo,
en las familias sin techo,
en el obrero sin pan.
Horrorosa es su cara,
su boca causa terror,
y sigue gritando
con sus últimas fuerzas:
La humanidad del hombre se extinguió.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados
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