© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

domingo, 20 de mayo de 2018

La vida humana



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En el mundo moderno,

la vida humana, no vale nada,

nos acostumbramos a ver atentados,

violencia, crimen

por todos lados.

Nos parece normal ver, muertos, heridos.

Desperdigados.


Pero esto no es normal.

La vida humana, 

es un bien supremo, universal.

No debemos despreciarla.

Nadie tiene derecho a quitar, la vida de nadie.



No nos acostumbremos,

no es normal.

Son tan humanos como tú y cómo yo.

Tienen derechos como tú y como yo.



Perdemos el norte,

perdemos humanidad

¿Hasta qué extremo queremos llegar?

Películas y series incitando a la violencia,

algunos deportes se basan en agredir al otro.

¿Esto es modernidad?

¿Qué generaciones dejaremos para la posteridad?



Enciendo un cirio por la vida,

prendo velas a la cordura,

rechacemos la senda oscura,

con la brillante armadura de la verdad.

Con violencia no se soluciona un conflicto social.

Ojo por ojo no es camino para la paz.



La vida, la vida es bien supremo universal,

¿Por qué nadie defiende a inocentes que mueren sin piedad?

No seamos cómplices

de los tentáculos del mal.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados

sábado, 19 de mayo de 2018

El mendigo que no fue mendigo - relato

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Pablo no siempre fue un mendigo. En sus épocas doradas ya había disfrutado la gloria, como gerente en una empresa textil, pero la abundancia del dinero como suele suceder en muchos casos, arruinó su vida. Primero se dedicó a beber con los empleados de la empresa, luego a salir con las secretarias y con mujeres que contactaba en el chat, a espaldas de su esposa e hijos. Llegaba tarde a su casa y a veces no llegaba. Su mujer ya estaba harta -Pablo es la última vez que vienes tarde una más y lo nuestro se acabó, yo no voy a soportar que te estés acostando o viendo con otras mujeres eso no, primero muerta - Le había dicho, esa noche que llegó oliendo a alcohol y hecho un guiñapo.

Al día siguiente va a la oficina y al terminar el trabajo cita a una de sus conquistas de turno a un hotel y resulta que esta mujer estuvo con él, pero cuando se quedó dormido, le rebuscó el bolsillo del pantalón y se llevó todo su dinero y sus tarjetas de créditos (caro le había costado esta vez la salidita )
Al despertarse, ve que la mujer se ha ido y en sus bolsillos no había nada y le entró un escalofrío por todo el cuerpo, se quedó paralizado de la impresión. Traía en sus bolsillos el sueldo de mes de sus trabajadores. Las tarjetas de crédito de muchos negocios que había hecho .En pocos minutos estaban completamente en la ruina - y ahora ¿Qué haré? Si voy a casa mi mujer me botará de la casa ya me ha advertido que era la última vez que llegaba así a la casa tan tarde, mareado y encima sin dinero. Mis hijos me odiaran pues en mi bolsillo también estaba la pensión de su universidad. No tengo otra opción me iré de la casa .Iré donde mi amigo Pepe Torres, para que me aloje por un tiempo y me preste plata, luego buscaré un trabajo aunque no sé de qué, pues no se hacer otra cosa que ser un gerente.
Y así Pablo Díaz, se dirige a la casa de su amigo y este lo acoge por un tiempo pero al sobrevenir la escasez económica le dice: Amigo ya te ayudé un tiempo ahora debes buscar donde vivir- Pablo sale con las pocas cosas que tiene del cuarto de su amigo y sin dinero en el bolsillo, medita -Qué haré Dios mío, sin dinero y sin papeles para trabajar. Y de pronto observa un hombre que está pidiendo limosna y que duerme en una banca con cartones y periódicos y piensa- Haré como este mendigo, pediré limosna y dormiré en la calle en otra banca de por allí. Un día un perro se le acercó pidiéndole comida, él le compartió su pan y desde ese momento se convirtió en su compañero inseparable y hasta ahora duerme con él. Y así pasaron los años y Pablo aún mendiga en las calles del Jr. Abancay de Lima. Quien imaginaría que en sus buenos tiempos fue un gerente con dinero y de buena posición económica.



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas – Perú - Derechos Reservados/Copyright © y safe creative

Historia de una loba


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Una loba negra, sube la cuesta presurosa, oye el silbido del viento, aúlla descontroladamente, quiere sangre que le sacie.

A lo lejos ve una cabaña, entra sigilosamente, ve un hombre que duerme en una cama de madera.

Es un hombre alto, fornido. La loba afila sus colmillos está a punto de incrustarle los colmillos en el cuello, pero al verlo tan guapo y agradable, se controla y empieza a lamerle las pantorrillas con dulzura. El hombre al sentir presencia extraña se levanta. La loba despavorida huye corriendo, pero el hombre era un gran cazador y la persigue y luego de feroz persecución la atrapa se revuelcan la ladera y él le aprisiona el hocico con las manos. La loba suplica con los ojos, "No me hagas daño", el cazador conmovido le perdona la vida pero le dice que será su compañera desde ese momento.
Y en la cabaña el cazador la domestica, pero la loba se sentía atraída por este humano y al ver que su amor es imposible se va al bosque a llorar su desdicha, de no poder ser mujer. Un Elfos del bosque oye sus alaridos lastimeros y le concede la gracia de convertirse en mujer a condición de que con sus encantos seduzca al hombre. La loba accede y desde ese día trata con esmero al cazador para que se enamore de ella y pueda al fin ser su mujer y... (Continuará)


Historia de una loba parte II

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El cazador como todos los días, sale temprano a conseguir alimentos. La loba se ofrece acompañarlo y el cazador acepta.

Ya en el bosque, el cazador avizora un tigre de Bengala, quiere atraparlo y le tiende una emboscada.

Pero el cálculo le falla y el tigre sale de la trampa que había preparado y se lanza contra él.

Mordiéndole ferozmente los brazos y ya iba a incrustarle los colmillos en el cuello, cuando la loba, loca de amor por su cazador, se enfrenta al tigre en feroz lucha. Ambos animales eran muy temibles pero la loba a pesar de tener menos fuerza logra arremeter contra el feroz tigre y lo reduce y hace huir al malvado animal, que había dejado inconsciente a su cazador.

Y exhausta la loba, con la poca fuerza que le quedaba, arrastra con su hocico a su amo a la cabaña.

Le lame las heridas y con sus patas le acaricia los cabellos, y al estar tan triste y desesperada, le salen algunas palabras humanas: "Amo no te mueras, yo te amo tanto"

La loba cuida al cazador una semana, trayéndole agua en su boca con una cubeta y lamiéndole el cuerpo, con mucha ternura. Y el hombre al fin reacciona y a recuperarse se da cuenta que amaba a esa loba que le salvó la vida y que lo cuidó en su convalecencia. Y que le parece haberla oído a hablar.

Guiado por la curiosidad pregunta a la loba: -¿Querida loba, en verdad tú puedes hablar?, Dímelo por favor. Me parece que en mi convalecencia te oí hablar- 

La loba, sorprendida y asustada le responde:- Sí amo en verdad, no soy una loba, estoy sujeta aun encantamiento, soy un hada muy bella pero por ser muy egoísta, una malvada bruja me convirtió en loba. Pero un Elfos en el campo me ha dicho que si logro encontrar el verdadero amor y le doy mis atenciones y además logre que se case conmigo volveré a ser esa hada de antes. ¡Perdóname amo! El cazador lleno de admiración y amor por la loba le dice.: Querida loba no tengo que perdonarte, yo siempre sentí amor por ti y luchaba con ese sentimiento ¿cómo yo un hombre podrá enamorarme de una loba?

Pero al ver que expusiste tu vida por mí defendiéndome del tigre y cuidándome, quiero decirte que te amo, mi lobita querida y estoy dispuesto a casarme contigo.

la loba no salía de su asombro y lloraba de alegría, lloraba de gran emoción, ¡al fin se cazaría con el hombre que amaba, al fin dejaría de ser una loba errante!





Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos Reservados/Copyright © * registrado en safe creative


Nuestros vasos de amor

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Nuestros vasos de amor,

hoy se quiebran;

sus vidrios rotos nos cortan el corazón.

Y sangran sus heridas,

Llorando su desconsuelo,

se llenan del licor de la amargura,

¿Quién de los dos fallo?

Nuestros vasos de amor se rompieron,

ya no tienen líquidos de ternura derramándose,

en deseos, por nuestra piel.

Ya no brillan sus cristales enamorados entre nosotros,

ya no siento, sus aromas cálidos en te quieros.

Nuestros amores,

hoy solo son, vasos de vidrio opaco;

un recuerdo lejano,

de un amor gaseoso,

sin corazón.

Nuestros amores se disolvieron,

en la lejanía y en el mar de la duda.

Tú no me amabas, como yo a ti.

Hoy quiero llenar en estos vasos,

todos tus recuerdos de amor

y arrojarlos presurosa,

al profundo mar del olvido.

No saber más de ti.

De estos vasos de amor,

no queda, ni su huella.

No supieron ser la estrella, 

la luz de mi existir.


*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados.

Copyright ©

Somos nada


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Somos ceniza,
humo,
polvo,
agua,
nada.
Pequeña hormiga frágil.

Afincados en lo terreno,
pasajero.
Esperanzados en cosas y bienes.
Y otros, aferrados a las personas.

Y luego pasa el tiempo,
y el castillo de naipes,
se desarma.

Y nos vemos
desnudos,
solos.
Sin nada.
Como vinimos al mundo.

Vacíos de todo:
Vacíos de juventud,
de salud, de dinero,
de bienes...

El hombre solo humo, polvo.
Nada, nada.
Pobre ser, necesitado de todo y de todos.
Esto lo verá solo,
cuando se acerquen sus últimos días.
Allí verá en su espejo,
que solo es humo, polvo simple.
¡Nada, nada!

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos Reservados/Copyright ©

Soneto a la paz


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La paz llama con voces descansadas,


La paz no encuentra manos de consuelo;

lloraba por sus sueños y un pañuelo,

que le seque las lágrimas pesadas.


¡Tiene las esperanzas tan frustradas!

Por ellas yo me agito y me desvelo,

¡Escucha mundo y óyeme tú cielo!

¡Basta ya de las guerras infundadas!


Clama mi álgida voz, en el desierto,

nadie escucha la voz de la cordura,

¡Se enfrentan con misiles los humanos!


¿Quizás esperaremos que haya un muerto?

¿Que se acabe del hombre su figura?

No mezclemos con sangre, nuestras manos.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados. Copyright ©

Amor prohibido



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Amor prohibido,
de túneles ocultos,
de escaparates brillantes,
de besos de fuego.


Amor prohibido,
con sabor a fruta madura.
Tú incendias
mi alma,
me seduces con tus tramas,
te enredas en mis pupilas;
me hipnotizas con tus sortilegios.


¡Oh, amor prohibido!
Quita tus manzanas de mis ojos,
tus flechas incendiarias de mi corazón.


¿No ves que soy mujer de débil carne, y no de hierro?
No me aceches,
que puedo caer
en tus redes de acero
y luego,
no respondo...


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú-
Derechos reservados.