Desde que no estás
Desde que no estás, amor.
Se
quemó el sol de mi alegría.
La
luna perdió sus encantos de vestido blanco.
Ya no cantan los pajarillos de la inspiración.
Mis
portones del gozo se cerraron,
veo
solo nubes a mi alrededor.
Sí
amado,
desde
que no estás aquí,
se
cayeron las estrellas de mis ojos.
Ya
no regalo mis manzanas al mundo.
Camino
sonámbula, sin norte.
Sin
ilusión.
La
única canción que sé, es la que lleva tu nombre.
El
único aliento que percibo es el tuyo.
La
única voz que espero es la tuya.
El
único cuerpo que anhelo es el tuyo, mi amor.
Tú
fuiste el divino sustentador de mis sueños,
Tú
solo tú, mi amante ruiseñor,
hacías
florecer mis jardines de amor.
Tú,
me hacías vivir.
Sin
ti, soy simple maniquí,
en
poses de eterna monotonía.
Desde
que no estás,
mis
rosas perdieron sus perfumes de amor.
Mis
tinteros, en lágrimas plomas quieren llorar.
Desde
que no estás, las calles tampoco no son las mismas,
perdieron
esa magia, que le imprimías con tu divina presencia.
Le
faltan los colores de tu ser.
Te
busco en cada cosa que veo,
y
no te encuentro.
Sola
la pena y la soledad me saludan,
con
sus pañuelos de dolor.
Desde
que no estás, soy otra.
Ni
me reconozco,
vago
como alma en pena.
Musa
doliente, en violines de melancolía, en eso me convertí.
Autora:
Elvira Colqui Rojas -Perú-Derechos reservados