la dulzura de un mañana hermoso,
pinta con sus manos universos de alegría,
sus lápices de colores
vuelan en mariposas de fantasía.
Un niño es la imagen de la inocencia perdida,
sus globos de ilusiones nunca terminan,
su mente exploradora
siempre está buscando nuevas mariposas inspiradoras.
Pinta con pinturas coloridas felices,
horizontes sombríos y grises;
sabe sonreír
a pesar de la lluvia más copiosa;
Amemos a los niños,
respetemos sus tiempos,
sus gustos, sus ideas...
Ellos son las florecillas nuevas
que tanto necesita este mundo cansado;
son blancos ángeles de paz
en este planeta de calma fugaz.
Edith Elvira Colqui Rojas – Perú


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