Predicaste la paz, el amor y la humildad;
en el cielo un premio te van a dar.
Te fuiste en Pascua de Resurrección;
desde la eternidad
reza por nosotros, por favor.
El mundo supiste iluminar
con tu mensaje y vida
de amor y bondad.
Papa latino,
tu trabajo fue un dulce trigo.
Fuiste compañero, hermano y amigo.
Que los cielos abran sus compuertas:
un cristiano fiel
llega hasta sus puertas
con vestido angelical.
¡Adiós, padre amado, blanca paloma!
Tu Iglesia te despide con nostalgia y amor,
y enciende por tu alma
una oración.
Por Edith Elvira Colqui Rojas – Perú


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