Por culpa de las águilas rapaces
niños, hombres mujeres
son sepultados
debajo de la tierra,
en refugios inhumanos,
sin luz natural,
muertos de frío y de hambre, sin sal.
Como cucarachas están escondidos
en la oscuridad,
¿No es esto un colmillo de maldad?
¿Quién puede vivir así?
No pueden comer ni trabajar tranquilos,
los misiles y bombas gritan arriba
de sus cabezas.
Los afanes económicos políticos
golpean sus pieles sin piedad,
los países que fomentan las guerras
deben ser coronados
con diamantes de inhumanidad.
El mundo necesita besos de paz,
no garras abusivas de maldad.
Edith Elvira Colqui Rojas - Perú

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