EL ALVÉOLO DE LA NOCHE
Gime el aire de cemento,
el alvéolo de la noche lanza sus quejidos;
la maracuyá de criptonita se derrama sobre la tierra.
Un gato volador trepa
por su perfil redondo
y, desde allí, vigila
con ojos de gacela;
luego observa con su lupa
los múltiples pasos en falso del planeta.
Mientras, la cebolla llora
en lágrimas de cobalto,
y la sangre clara del huevo
corre por el suelo.
El niño eleva al cielo
su cometa de sal,
mientras el tomate se despepita
(Sigue en mi pròximo libro surrealista en Amazon,
recuerden que ya tengo uno llamado En el amén de los sueños fucsia)
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