© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

miércoles, 25 de abril de 2018

Papito, no me pegues


Evento: Lucha contra el maltrato infantil

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Papito querido, ¿Por qué me pegas?
Soy solo un niño.
No me trates así.

Háblame, yo entiendo,
lo que me quieras decir.
Y si acaso me equivoco
¿No merezco una oportunidad?

Papito, ya basta por favor,
¿No ves que con tus palabras y tus actos me lastimas?
Deja de pegarme y conversemos por favor.

Yo solo soy un niño 
que necesita de tu amor y comprensión.

¿Papito estás enfermo?
Ya voy,
que para cuidarte
nací yo.

Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©

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Telescopios de amor



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Telescopios de amor

He montado telescopios en el techo de mi casa,
son telescopios de amor,
que miran tus secretos,
tus más íntimos deseos;
que te observan todo el día:
cuando te levantas, cuando comes, cuando duermes...

Los he montado, porque no me animo a decirte que te quiero,
y vivo este amor secreto, escondida entre telescopios.


Mi amor es un amor callado, silente
pero es la única forma que he descubierto para amarte
sin que te des cuenta
y me conformo con saber que estas allí, aunque distante,

lo mío no es un amor común, lo sé, pero es amor al fin.
Hasta que llegue el día que ya no necesite telescopios
para estar cerca de ti
y decirte que te quiero, que por ti me muero.

Mientras tanto seguiré aquí, en el techo
con mi telescopio, mirándote, soñándote, viviéndote.


Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©
 (imagen de internet)

Vendo máscaras



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Vendo máscaras en el mercado de la vida,
vendo máscaras de a mil.
Una para cada fiesta, una para cada ocasión.

Si estoy triste, máscara alegre, por favor.
Si estoy cansado, máscara muy adornada y relajada.
Si estoy molesto, máscara con muchas carcajadas.
Si oculto algo, ¡Una máscara muy cubierta, por favor!

Vendo máscaras,
porque en la vida se necesitan muchas,
y para cada ocasión se cambian.
Mis lindas máscaras están colgadas en un rincón,
aunque no por mucho tiempo,
pues un público amable, siempre me las compra.

Todos en algún momento usamos máscaras.
Si te la sacas, puede que no te amen.
Si no la tienes, puede que te aparten.

Yo sólo quisiera la máscara de la felicidad,
que en su aspecto, no tiene muchos colores, ni lentejuelas,
pero tiene una sonrisa realmente feliz.

Ojalá llegue el día que ya no venda máscaras.
Que nadie las necesite,
y todos nos amemos, como somos de verdad.

¡Máscaras!, ¡Máscaras!..
¡Vendo máscaras!...

Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©


LOS PAJARITOS - hayku


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Entre los huertos
alegres, cantan, silban
los pajaritos.




Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©


Mis ojos surrealistas


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Mis ojos surrealistas

Mi ojo es una boca,
una boca que te quiere comer…

De mis ojos emanan ríos incontenibles, donde nadan peces verdes y cuadrados, también un rinoceronte se baña muy contento.
Mis ojos tienen pestañas de pasto y un iris verde gigante en el que pasta a veces alguna vaca.
Adoro las veces en el que en mis ojos se dibuja un cielo con abundantes nubes en las que quisiera colgarme.
Mira, mis ojos también se convierten en un pan y si quieres puedes comértelo con mantequilla.
Cuando están tristes, mis ojos botan lágrimas de vidrio y sus gotas caen en un océano.
Mira mis ojos te hablan, te dicen que te quieren, coge entre tus dos manos mis ojos, llévalos a un sitio escondido y dales consuelo.

En el otoño, mis ojos se llenan de hojas secas
que me impiden ver la calle, pero con un rastrillo los limpio y se pueden ver las ventanas, que le instalé ayer.

Cuando estoy cansada,
mis ojos se convierten en una sala en donde me tomo un buen café.
Cuando tengo mucha angustia, a mis ojos le aparecen espinas puntiagudas que lastimas la córnea hasta que sangran y la sangre cae copiosa hasta el atardecer.

Adoro mis ojos surrealistas
que muy adentro tienen otros muchos ojos que te persiguen, por todos lados, miran y escudriñan hasta el alma de los hombres.
(Últimamente me mudé a vivir dentro de mis ojos)

Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©


El niño, la luna y las estrellas




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La luna, duerme,

y en su mágico sueño,

mira a un pequeño

que se ha dormido en su pecho,

-¿Qué tierno niño pequeño, quién lo habrá dejado aquí?


En una explosión de cielo y en un mar de nubes,

las estrellas brillan, danzan contentas,

al ver un niño tan bello

y una luna tan clara.



Extasiadas las estrellas, 

ven al niño dormirse abrazando su luna y le acarician el pelo.

Le mecen, su cuna, su cuna de luna: ¡Duérmete niñito, duérmete mi bien!

Lo cubren con sábanas blancas de nubes,

y le dan un beso suave en la frente.


Ellas velan los sueños del niño y la luna,

les cantan dulces canciones de cuna;

adornadas con mágicos sueños.


Y al fin, quedó el niño, totalmente dormido

¡Cómo un angelito!,


¡Todo es alegre y hermoso,

en esta noche, de luna llena

y de estrellas brillantes!

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©



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ADIÓS AMOR


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ADIÓS AMOR

Te digo adiós amor mío, aunque me cueste tu partida,
y tenga el alma tan dolida, tan ensordecida, vacía.

Te digo adiós y la saliva se me pega a la garganta,
más debo dejarte partir...
El amor si es sincero deja libre al ser que ama.

Avanza pronto por favor en tu partida y
no, no voltees a verme
No lo hagas por favor, no ves que más sufro,
y dejas en mi pecho gran vacío,
Quisiera decirte ¡Quédate no te vayas!
Pero es imposible mi delirio,
tu decisión está tomada y a mí sólo me queda
resignarme, con lágrimas contenidas.
Mas si algún día volvieras,
yo te estaré esperando,
 en el mismo lugar de siempre
Quizás un poco más añeja, pero con el mismo amor cuajado de rocío.

¡Ay, como se sufre cuando un amor se va!
Sientes que ya nada tiene color,
que la vida se acaba a pedazos,
y se anida en el corazón, la pena;
sólo de recuerdos vives,
y con arenas de soledad y lágrimas.
Sólo queda la esperanza de que vuelva.

Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©