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SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

lunes, 21 de mayo de 2018

En la pupila de mis pestañas

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En la pupila de mis pestañas


En la pupila de mis pestañas,

guardo un cielo azul para ti.

En sus castillos celestes

habitan duendecillos de amor

que agazapados te rondan.


Miro las escaleras de tu alma,

veo la inmensidad de tu ser

y me enamoro

a cántaros llenos

de ti.


Hay en mis pupilas,

melodías de Verdi

cánticos de ángeles

con luces frescas

que te pertenecen.

Y te buscan,

te buscan, en sus brillos enamorados.


Mis pupilas te besan diariamente

de pies a cabeza,

sin que te des cuenta.

Rozan tus intimidades,

y te secuestran, en la noche de su iris.


Hay en mis pupilas agua,

viento, tierra de amor

siempre a punto para ti.


*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
.

La mujer de cabellos largos (cuento de terror)

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Érase una mujer muy bella que vivía en la ciudad de Londres que vestía un traje hermoso y que todos los hombres codiciaban por su contorneada figura, de piel muy blanca y fina, pero que nunca dejaba ver su rostro, el que tapaba con un velo desde los labios hasta la quijada. Muchos hombres la enamoraban e iban a su casa muy prendidos de sus encantos pero misteriosamente desaparecían y nadie sabía por qué. Un día unos hombres apostaron ir a su casa enamorarla y averiguar que sucedía en su casa, pero solo uno podía ir, a sí que apostaron y ganó el hombre rubio alto, de barbas largas, llamado Jacob Smith.
Que fue a buscarla, la enredó en sus palabras cautivadoras y ella le dejó entrar a su casa.

Allí le ofrece un trago, pero el hombre tenía tanta curiosidad de ver su rostro que al acercársele la mujer para darle el trago, rápidamente le quita el velo de la cara, pero tal sería su sorpresa, al ver que esa parte estaba hueca, y se veía el hueso maxilar expuesto al aire y el hombre se asustó tanto que quiso huir. Ya había llegado a la puerta, cuando la mujer de modo fantástico estira sus cabellos largos y con ellos lo ahorcó, en minutos y quedó amoratado y la mujer sarcásticamente se reía y decía:

- Ja, ja, ja, eso te pasa por espiar mi rostro, hombre necio, ahora servirás para prepararme un caldo de huesos ja, ja, ja.

Y así termina la espeluznante historia de esta mujer que en apariencia era muy bella a los ojos de los hombres incautos que enamorados la seguían, y que hizo desparecer como cincuenta hombres curiosos de la hermosa ciudad de Londres, sin que sus familiares hallen sus cuerpos por ningún lado.

Autora Edith Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Safe creative.

Nuestra historia de amor


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Nuestra historia de amor,

fue la más linda historia jamás contada;

fue, casi un mágico cuento, de bellas hadas.

Me enamoraste en tus vaporosas galas,

veía el amor primero en sus blancas alas

y volé contigo

a parajes nuevos, nunca vistos.

No me importó dejar

las hojas antiguas,

ni siquiera, mi libertad tan ansiada.

Contigo viví,

polícromas emociones.

Salté de mis bancos de tierra,

a un mundo mejor.

Me ofrecías el cielo en tus pétalos verdes,

yo, soñaba ser tuya eternamente.

Fuimos uno en nardos de entrega sublime,

fuimos un solo polvo,

una sola tierra,

habitando el mismo sueño.

¡Cuánta sinfonía compenetrada en nuestros cuerpos!

Cuántos racimos de te quiero deshojándose en nuestras bocas.

Cuánto néctar derramándose en nuestros besos,

¡Ya tocábamos el cielo con nuestros dedos!

Nuestra historia de amor,

terminó ese verano de enero,

cuando te fuiste triste, a bordo de un velero,

y me dejaste

sólo maquillajes de recuerdos en nubes fantasmales,

y una rosa de adiós

temblando entre mis manos.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú-Derechos reservados

Mi poeta

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Mi poeta,
haz estallar mis hojas de amor
en tus versos.
Besa con tu pluma diestra,
mis pétalos.
Quiero que brote sangre de amor
de tus tinteros para mí.

Que vibre mi universo, con tus palabras tersas,
que seas mi fuego total.
¿Sabes?, tú enamora mis sentidos con tus rimas.
Quiero que me dibujes a cuerpo entero en tus poemarios.
¡Instalarme en ti!

Mi poeta,
Ayer te vi en tu desván
con chaqueta negra y cabellos ondulados, negros sensuales
¡Estabas tan romántico!
Y quise ser tu Julieta,
la Afrodita que te roba los suspiros

en cada estrofa inspirada.
Quise ser verso entre tus versos,
rima entre tus rimas,
para habitarte eternamente,
para vivir siempre en ti.
para que nunca me olvides, mi Bécquer romántico.

Mi poeta del tiempo,
mi Quijote eterno,
mi galán apuesto,
quiero ser parte de tus realidades y tus quimeras
ser el beso blanco de tus rosas primeras.

Llévame a tus imperios
mi pequeño Dios;
quiero conocer
el lugar donde construyes tus sueños.

Y allí, consciente y enamorado quiero que me corones
como tu musa predilecta.
Quiero tocarte
substancia etérea;
para saber de qué estás hecho,
mi numen sagrado.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú-derechos reservados

La envidia

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La envidia campea por todas partes,
¡Craso recurso de pobres mentes sin
creatividad y talento!
Ya que en lugar de crear y producir
tienen tiempo
para poner zancadillas
y a veces como no pueden con el talento,
se dedican a sembrar chismes y discordias.
¡Qué pena los envidiosos
tejiendo sus telarañas de maldad!
Pronto en sus propias bocas caerá todo el mal que siembran.

El envidioso sufre solo su tormento.
El envidiado sigue feliz en su propio castillo de cuentos.
No envidies nunca nada de nadie
sé feliz con lo que Dios te da
y siempre el sol de la alegría en tus ojos brillará.

El envidioso es una pobre mosca,
un ruin roedor,
que ni siquiera hay que tener en cuenta,
hay que dejarlo que construya sus carretas de simpleza.
Hay mucho por hacer por esta vida,
que mirarle los zapatos mal lustrados.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

¡Venid reyes magos! (romance)

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¡Venid reyes y llegad,
de esas tierras muy lejanas!
Al dulce establo en Belén
a ver al niño de plata,
que coronado en pobreza
deja ver todas sus galas.
La bella estrella mirad,
de luz poderosa y clara,
¡Cómo guía en el oriente
ved, qué resplandor regala!
Llevad, oro incienso y mirra
en sus orlas bellas, largas.
Venid que espera Jesús,
con luces en su mirada,
en ternura de angelito
y cariño en sus ventanas.
Llegaron por fin llegaron,
dando consuelo a las almas
de María y san José.
¡Verlos es alegría alta!
Sientes plenitud total,
¡Los reyes vienen a casa,
y retumba el orbe entero!



Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
Derechos reservados
6/01/2018

Hoy te condeno



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Amado, hoy te condeno 

a no olvidar el cuchillo de mis besos,

ni la pluma de mis caricias.

Seré tu sueño, tu sombra constante.



Te condeno,

a llevarme por siempre

prendida en la pupila de tus ojos,

en el durazno de tus manos

y en las aves tersas de tu piel.


Te condeno,

a ver mi figura por tus cuartos y patios,

a escuchar mi voz en las noches calladas solitarias, 

a sentir mis caricias en los vientos y olas veraniegas,

a ser tu frío en el crudo invierno,

a verme,

en el café de tus mañanas

y en todas las noches de tu intimidad. 


Te condeno además a sentirme alma errante,

siempre pegada a ti.

Y no siento,

ningún arrepentimiento,

al condenarte,

pues solo te devuelvo 

los clavos de desamor

que cincelaste en mi alma,

el día gélido en que me dejaste,

filtrando lágrimas por los ojos,

al pie de aquel viejo campanario.

Nota:

Mi veredicto es inapelable,

te condeno a amarme,

cada día más y más,

aunque yo ya no sea, de ti.




Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú - Derechos reservados