© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

miércoles, 17 de octubre de 2018

LA POESÍA ES MI VIDA (Poema para el día del poeta virtual)


La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, texto


La poesía es mi vida
como la luz y como el sol del nuevo día;
en sus ojos cristales mi vida camina.

La poesía con sus musas ilusionadas a diario me llama;
oigo su clara voz en mi ventana
¡Oh mi princesa, dama soberana!

La poesía me arrulla;
calma mis angustias 
y los problemas parecen plumas livianas.

La poesía me besa;
son sus besos dulces manzanas
que me dejan el alma perfumada.

La poesía me posee
teje sortilegios en mi alma
me seduce con sus liras decantadas.

La poesía me eleva,
siento un éxtasis alborotado en mi alma
cuando tocan sus lámparas mis  fontanas.

La poesía es mi hermana, mi amiga;
porque ella sabe todos los sentimientos de mi alma
y me acompaña en mis noches de inspiración desvelada.

La diosa poesía invadió mis castillos un día,
entro sin aviso, sin tarjeta de invitación,
posó sus ojos en mí alma
y me enamoró cómo nadie;
con sus ruletas de versos, con sus giros y sus metáforas novedosas.

Desde entonces ya no soy la misma,
la poesía es parte de mi sangre, de mis médulas, de mis sueños;
todas mis células quedaron impregnadas de sus destellos.

Yo vivo de ella,
ella vive para mí,
yo me adueñé de ella,
y ella me poseyó.

La poesía es mi vida,
quiero que me acompañe
hasta mis últimos minutos de vida.
Entiérrenme amigos poetas hermanos,
con mis letras que he amado tanto.

Fui
Poeta de desván y  poeta virtual,
y feliz con sus perfumes de paz moriré.
Empuñando mi pluma.
Luchando por un mundo mejor
no desmayaré.
Con mis letras al cielo contenta volaré.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

CUANDO QUIERO APAGAR TUS BESOS (octotercietto)






Cuando yo quiero apagar  los incendios de tus besos, 
soberano caballero;
yo me aferro a tus excesos.

Cuando  sus ojos morunos quiero evitar de mi altar,
poeta bello y divino;
yo me pierdo en tu mirar.

Y si acaso pretendiera, suprimir de mis fontanas,
sus caricias de manzanos;
mas me aferro a sus ventanas.

En vano hago resistencia con mis frágiles corolas
y mis ingentes braceos,
¡Dominas mis amapolas!


Tú Subyugas mis altillos con tu magia varonil,
hechizando mi floresta;
¡Eres mi sol, mi candil!

Mi artesano del amor, pintor diestro de mi piel;
yo te pertenezco a ti,
vivo feliz en tu miel.

No ya no haré resistencia, me entregaré a tus corceles;
seré tu fiel mariposa
y dejaré que en mí vueles.

Amo todas tus vertientes y tus varoniles piezas,
estas  prendido en mi ser,
en ti descubro bellezas.

Autora: Edith Evira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


El OCTOTERCIETTO 
Es una nueva estrofa o estilo, perteneciente 
a la poesía llamada Neo-clásica,
o sea de nuevas estructuras. Ha sido creada
por María Inés Arrabal el 26 de Septiembre de 2018 
y he aquí las normas para su escritura:

OCTOTERCIETTO
1)- Número indeterminado 
    de estrofas conformadas por tercetos
2)- Cada terceto está formado por:
    a)El primer verso será hexadecasílabo (16 sílabas) 
    con  dos hemistiquios  de 8 sílabas cada uno. 
    b)Los dos versos siguientes serán versos octosílabos.
c) Los versos riman el primero con el tercero,
  y el segundo verso es de rima libre. (A16, b8, a8)
3)- Las rimas son consonantes.


La estructura es de María Ines Arrabal pero el poema creado es mío.













lunes, 15 de octubre de 2018

LA TARDE QUEJUMBROSA

























Rompe la tarde el quejido de mis lamentos.
 Tú no estás
 y yo solo siento en mi alma, sombra y valles desiertos.

El frío de la soledad congela mis huesos,
no quiero ver la triste realidad que me retuerce el alma:
tú no llegas,
y yo habitando en el planeta de los muertos sin calma.

En vano esbozo una sonrisa disforzada,
en vano me invento un cuento de hadas,
Ya no volverás a mi planeta, en el que solo,
tú en él habitabas;
ni a mis candentes llamas que solo por ti flameaban.

Tu sol se apaga,
mi vida con él se diluye en un laberinto confuso.
No quiero llorar;
ya bastante tengo
con el dolor del alma muerta.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados





TE QUIERO CON TODA EL ALMA (Soneto laverdaico)




Elaine Gignilliat's Online Catalog: KENNEDY, SHIRLEY

Te quiero con el alma, cielo,

te adoro con delirio, rey,
con mucha devoción mi anhelo, 
siempre y sin ley.

Tus ojos son ternura plena,
tus labios de pasión bordadas,
me invitan una cena buena,
¡Rica y colmada!

Me tiendo en tus ramajes dulces,
ya siento tus caricias, miel,
y quiero picaflor que endulces
toda mi piel.

Te quiero con el alma toda,
¡Por ti yo elaboré esta mi oda!


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


Soneto laverdaico:

El presente soneto se inicia con tres estrofas laverdaicas, es decir, estrofas conformadas cada una de ellas por tres eneasílabos acentuados en segunda, sexta y octava sílabas, y un pentasílabo adónico, 
de rima consonante y alterna.
Finalmente un pareado en eneasílabos con la acentuación señalada.
Es de Luis Estoico

LA HORA DEL AMOR


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Es la hora del amor
la hora en que los corazones enamorados
superan los límites del tiempo y del espacio,
y vuelan a entregarse por entero.

Es la hora precisa,
en que los enamorados corazones se suspenden en alcuzas ilusionadas.
En que los beso hacen fiesta,
y las caricias se riegan como pétalos ansiosos.

Es la hora mágica del amor,
Y cómo late el corazón en su afanoso tic tac de ilusión.

Hora mágica del amor
en que te entregaré gozosa los perfumes de mi flor
y tú loco enamorado me dirás: 
¡Tú eres mi  princesa, mi primor!

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados


Gracias radio cita con Luna por emitir este poema.

La imagen puede contener: flor y texto

MADRE TIERRA YA NO AGUANTA

Resultado de imagen para madre naturaleza

Madre tierra ya no aguanta,
mueren sus manos en árboles quemados y talados.
La contaminación con sus elementos químicos y radiocactivos,
la depredan ¡Hasta la garganta!

Madre tierra
quiere proteger a su animales
a sus plantas.
A su  lobo gris  y a su oso panda,
y a su tigre de Bengala.
Pero poco a poco se extinguen.

Madre tierra está cansada,
sus hijos los hombres
se han empecinado en arrebatarle sus hijos verdes,
su ríos cristalinos;
sus peces, algas y demas especies marinas,
por el vil metal o la ambición desmedida.

Madre tierra es attacada ferozmente
por pesticidas, desechos industriales y domésticos.
Le hicieron un hueco irreperable en su estómago:
es la capa de ozono dañada que cada día se deteriora y cuyo daño es irreversible.

Madre tierra grita, pide auxilio
pero nadie la salva.
Con congresos no se logra mucho,
¡La firma de papeles no le garantiza nada!

Potencias mundiales son las que mas la dañan,
su alta tecnología,
la piel le desgarran.

Madre tierra ya no aguanta
está echando humo tóxico por la boca,
en su vientre lleva la vida,
y la están matando embarazada de sus mares y sus plantas.

Oh, madre tierra, descansa,
te queda poca vida,
tu sol cada vez recalienta más,
tus especies marinas y terrestres se extinguen por la mano del hombre.
Tus aguas son contaminadas por las industrias y se vuelven negras
tus hermosos y alimenticios peces se contaminan y enferman.

Ay cómo me dueles madre tierra,
cómo quisiera cobijarte en mi cabaña,
pero el hombre te encuentra y te daña,
te saca los ojos verdes,
secciona tu cuerpo y lo quema.
Sé que algún día no muy lejano morirás
y el hombre se lamentará
no haberte cuidado
ni respetado.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados



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domingo, 14 de octubre de 2018

TÚNEL DE PAZ













Ayer soñé con un túnel de paz,
recubierto por varias puertas de follajes verdes.
Yo iba hacia ella,
al son de violines celestiales.

Larga era la vía,
para llegar a su último tramo.
Penas y trabajos, dejaba en cada pisada.
Iba desnuda sin nada;
solo con los pedazos de mi alma solitaria.

Allí en su puerta final, pequeña,
me esperaba Jesús y la santa virgen;
me recibían contentos en su ciudad empírea,
y  luego se cerraba la última puerta del túnel verde.
¡Al fin llegué a mi morada celeste!
Y vi entre sollozos de alegría: el rosto de mi madre...

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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