Amo mi cuerpo
Amo mi cuerpo, con sus lunares en rincones secretos, esos puntos suspensivos que invitan a leerme despacio. y seguirme al desvío. Amo mis cicatrices, firmas de antiguas batallas: la caída en bici, el corte que me hice haciendo tortilla, el rasguño de la gata alunada y aquel amor que también dejó marca. Mis arrugas... ¡Ay, mis arrugas!, que no son más que caminos que el tiempo me fue dibujando como quien dice: “por aquí ya pasó juventud de porcelana muñeca”. Amo mi nariz, aunque es larga como ciempiés, me ayuda a respirar el mundo, a oler los guisos, la lluvia, y algún recuerdo travieso. Amo mi boca, aunque pequeña como hormiga, sabe besar bien —¡muy bien!— y también lanzar carcajadas que hacen temblar las paredes. Amo mis dientes y aunque algunos no estan tan emparejados sirven para dar las sonrisas más bellas y explosivas. Amo mis cabellos, pequeños, rebeldes, dispersos, pero saben acariciar sueños cuando el viento los peina despacio. (además me cubre de los curiosos) Amo mi barriga, aunque a veces asome antes que yo por la puerta. Dice “¡hola!” sin vergüenza, siempre tan sociable y bella. Mis piernas, valientes, aunque crujan a veces y se quejen en las cuestas, me han llevado por todos mis proyectos y mis destinos inciertos. Y esta espalda mía, con su sonido matutino, me recuerda que estoy viva, aunque no siempre tan erguida. Amo mi forma, aunque no sea de escultura, aunque no sea de encaje ni de escaparates. Es mía, como mi risa mi forma de bailar y de hablar. Así soy, una obra de arte sin museo, con su encanto imperfecto, con historia, con memoria, con ganas de seguir sintiendo y viviendo sonriendo. Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservadosESTE ES UN ESPACIO POÉTICO LITERARIO PARA COMPARTIR
© SOY UN PEZ SOÑADOR
SOY UN PEZ SOÑADOR
Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...
jueves, 10 de abril de 2025
segundo lugar en el concurso audiovisual de poemas sobre la mujer
Mujer Guerrera
Mujer, azucena que se renueva,
torre maciza de fortaleza,
huracán indomable,
toro bravo en mil batallas,
árbol de inmensa entrega.
Flor abierta de ternura,
regazo dulce que arrulla.
Huracán que por su patria y sus derechos brega,
madre abnegada,
dulce cometa que, ilusionada, vuela.
En tus pupilas brilla la esperanza
de un mañana mejor para tus congéneres.
Incansable obrera y artesana,
infatigable oficinista y fértil campesina.
Líder de una generación
que igualdad espera,
voz en alto
de quienes fueron calladas
en las sombras yertas.
Madre abnegada,
forjadora de nuevas generaciones,
vientre que se rompe complaciente
para dar a luz vidas nuevas.
Mujer, eres la estrella de esperanza
en un mundo que pierde la confianza,
en un camino más justo e igualitario para todos.
Gaviota intuitiva,
tu instinto traza rutas de progreso,
el mundo necesita tu vuelo certero
en los cielos del desarrollo.
¡Mundo, abre tus puertas a la rosa creativa!
Deja que su vuelo pinte el cielo de sueños,
que el potencial de su luz sea vista,
que su voz genial sea oída.
¡Abrid la mente!
Dejad que su ingenio florezca,
pues en sus manos late
el arte de transformar el mundo.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
miércoles, 9 de abril de 2025
Jesús, Rey de los Pobres
Diploma por mi poema: NOCHE DORADADE AMOR
Aurora sublime
Aurora sublime
La aurora se cuela en el filtro de la noche,
su botón de rosa se enciende en la oscuridad.
¡Cuántos pétalos suaves regala!
¡Cuánto sol cálido hay en sus manos!
Lleva filtros de esperanza y muchas rosas
cosidos en los pliegues de sus vestidos,
bocanadas de fe que perfuman el aire.
Se abre en pétalos de amor,
como Cristo abre sus brazos en la cruz,
entregando luz al mundo
desde su umbral de ternura.
Su estrella azul
despierta las almas dormidas,
y su iris compasivo
enciende caminos
para los que sucumbieron bajo el peso de sus culpas.
¡Oh, aurora sublime!
Derrama la lluvia de tu caridad de manantial,
no mires nuestros pétalos marchitos,
deja que el faro de tu bondad iluminada
disuelva las sombras de nuestros errores
con su canto de oro y misericordia.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas – Perú








