No a las guerras
No a las guerras gamberras,
prueba de inhumanidad sin frenos,
no a sus agitadores
que son del infierno sus ruiseñores.
No a las guerras
ni a sus bombas intransigentes;
no a la metralla que desgarra
la piel inocente de la tierra.
Las guerras causan descalabro económico,
muerte y pobreza;
arrasan cosechas,
vacían cunas,
marchitan escuelas.
Todos pierden con la guerra:
pierde el niño sin padre,
pierde la madre sin hijo,
pierde el pan,
pierde el canto.
Y mientras tanto,
¿quién gana?
Gana el egoísmo,
la prepotencia,
la cultura de la muerte
que se disfraza de poder
y se alimenta de ruinas.
No a las guerras
que apagan el sol del corazón
y siembran escarcha de lamentos.
Sí a la vida,
sí a la paz que une,
sí a la humanidad despierta
que se niega a ser ceniza.
Porque la guerra no es grandeza,
es fracaso vestido de uniforme.
¡La paz es la única victoria verdadera!
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