NO ACOSES CON TU MIRADA (décimas espinelas)
No acoses con tu mirada,
no te fijes en mi boca,
que a los hombres les provoca
pero pinchan como espada.
De tu piel estoy cansada,
de tu voz y tu ronquera
que le molesta a cualquiera.
Y me ensordecen tus gritos
con sus rosales marchitos;
me ahuyenta tu tabernera.
Si quieres mis manantiales
con tesón debes bañarte,
la piel debes perfumarte
o te lanzo a tribunales.
Ya no soporto tus males,
con mi madre me resguardo;
tus vellos son un cruel cardo,
rey del codo eres tacaño,
me diste miel hace un año;
como esposo eres petardo.
Edith Elvira Colqui Rojas -Perú
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