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© SOY UN PEZ SOÑADOR
SOY UN PEZ SOÑADOR
Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...
miércoles, 5 de noviembre de 2025
martes, 4 de noviembre de 2025
LAS FIERAS LETRAS
LAS FIERAS LETRAS
Con mi espada-pluma venzo a las fieras de las letras;
las agarro de las melenas,
las arrastro y las llevo donde quiero.
A veces se tornan rabiosas, funestas, tercas,
pero mi hábil mente diestra
las atrapa con pluma certera.
No soy Dios de nueva era,
pero sí ama y señora de mis letras.
A veces me esquivan la mirada con metáforas finas,
mas hago que regresen la vista
hacia mis parafinas.
¡Vengan, fieras letras!
Salgan al ruedo,
que con mi capa y banderilla
dominaré sus estocadas,
y terminarán en mis arenas
como mansas ovejas.
Estas fieras letras, con mi mirada de girasol,
ahora están quietas, mansas,
y hasta me cantan versos
con su dulce bemol.
Y cuando duermen rendidas sobre el papel,
mi alma respira en sus huellas,
porque sé que he vencido
a su voz muda con la espada de mis letras.
— Edith Elvira Colqui Rojas – Perú
“Oración en las Sombras”
“Oración en las Sombras”
Cuando las sombras oscurezcan mis senderos
aunque me rodeen las nubes grises,
envía a tu ángel de la guarda, Señor.
Con él caminaré por las alturas
pasaré entre fuego y serpientes,
pues en tu promesa jamás mientes.
Que confíe en tu palabra y en tu misericordia,
que mis pupilas y mi corazón
no se alejen jamás de tu bendición.
Desciende de tus altos cielos,
oye mi oración,
y que mi vida cristalina
sea tu bella canción.
Si tropiezo, levántame con tu gracia,
si callo, escúchame en el silencio.
Que al final de mi camino, Señor,
te encuentre como la luz de mi consuelo.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perù
domingo, 2 de noviembre de 2025
¿Sufres en el Día de los Difuntos?
¿Sufres en el Día de los Difuntos?
No llores más en el Día de los Muertos,
porque sus hojas solo descansan
como el agua mansa.
Los volveremos a ver en la otra vida,
eso dice la Biblia.
Guardémosles luto,
pero no por mucho tiempo;
avivemos la bandera de la esperanza,
que un día los abrazaremos con bonanza.
Dice nuestro Dios:
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay”.
Él nos reserva una morada eterna,
si caminamos en la línea de sus preceptos.
Llevémosles flores,
hablemos con sus almas,
recemos por ellos;
también nos pueden ayudar,
según el Catecismo.
Entreguemos a Dios nuestras penas,
pidámosle que nos dé consuelo,
para salir del pozo del duelo.
Luego de esta vida,
hay otra con mejores destellos,
donde no hay llanto ni sombra,
solo paz, amor y reencuentro eterno.
Allí, en la luz divina,
volveremos a sonreír sin duelo.







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