HOY TE PROMETO, ESPOSO MÍO
Hoy te prometo
que los girasoles dorados
que para ti he sembrado
no inclinarán sus tallos ante las dagas del tiempo;
que mantendré mi promesa
jurada en el altar,
que te seré fiel hasta la muerte,
porque mi mayor dicha es tenerte
como rey de mi corazón.
Hoy te prometo, amado,
caminar hasta el ocaso a tu lado,
contar los caminos gastados y las horas compartidas,
sin soltarnos jamás,
ser luna y sol enamorados,
abrigo y fuego,
luz y sombra de un mismo eje
hasta el final de mis días.
Hoy te prometo
que la llama del amor
que estos años nos han unido
no se borrarán,
ni con sombras,
ni con muros empedrados,
ni con los golpes del mundo
que intenten separarnos.
Hoy te prometo,
y tú me prometes,
llegar al cielo juntos,
de la mano,
con el amor intacto,
y el corazón eterno,
siempre vibrando.
Porque somos girasoles vivos dorados
que, aunque desgastados,
emitimos halos de luz iluminados.
El amor nos hace girasoles eternos, trascendentes.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú©

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