Señor, ya no siento a las musas (Enéada)
Señor, no siento a las musas con sus trinos en mi oído,
canta la pena en mi alféizar, un verso se me ha perdido,
¿Dónde su brillo se habrá ido?, tengo el corazón partido.
Calíope está dormida con sus bellas vestiduras,
y mi Erato con sus liras ya no susurra ternuras,
¡Oh mis musas inclementes!, no me pinten amarguras.
Las busco entre los rosales, pero cansadas regresan,
este mundo de cemento, su llama apagan, confiesan.
Son los conflictos humanos, que a los poemas le pesan.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
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