CEUTA
Ceuta es símbolo de una migración que quema,
de una disyuntiva entre los brazos del amor
y el egoísmo,
o del quiebre de un sistema.
No creo que los inmigrantes causen el colapso;
hay que buscar formas creativas
para ordenar su tránsito,
hacer de su llegada
un puente de progreso para la gran España.
España, sol de justicia,
debe abrir sus manos a la armonía y la cooperación;
que reinen entre los humanos la paz
y no los muros divisorios,
ni el disparo de la discriminación,
ni el encierro de los caritativos brazos.
Hay niños y niñas entre sus filas;
tened compasión, hermanos españoles.
Luego, también, muchos jóvenes llegaron
con sus sueños hechos estrellas,
buscando un horizonte
donde sembrar su frágil esperanza.
En Ceuta, los migrantes
también deben saber comportarse,
respetar las leyes,
la convivencia y la tierra que pisan.
Y España, con sus vestidos amorosos,
puede acoger sus manos;
pero quien no valore su regazo
tendrá que regresar a sus escaños.
Seamos solidarios con los inmigrantes;
no les apuntemos con el dedo acusador.
Gobernantes, sean creativos:
no los conviertan en enemigos,
sino en brazos de ayuda
para esta parte de la región.
Edith Elvira Colqui Rojas — Perú
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