MUJER DE ALAMBRE
Si me tocas
me
vuelvo humo,
Polvo
rojo, arena escarchada
si
me miras exploto en bombas de Uranio
es
mi casa un arcoíris y tiene siete puertas y ventanas
para
observar tus movimientos, paso a paso...
Soy
tu mujer de alambre,
blindada
en cuerpos con plumas,
con
cabellos hasta el piso,
con
sonrisa macabra.
Necesito
tu sangre para vivir
necesito
tu corazón para latir,
necesito
tus ojos para ver.
Dame
todo,
quédate
sólo con tu alma.
Soy
la mujer de alambre.
Ayer
almorcé en la isla doliente,
no
tenemos respeto por la gente
nos
la comemos toda.
Todavía
tengo sentimientos
es
por ello que te dejo el alma
para
que vagues por el mundo
con
tu alma rota,
deshojada.
Soy
tu mujer de alambre
bésame
en cuadrados, en círculos, en rombos antes de morir.
me
falta poco tiempo,
para
que me lleve el rayo
y
en negras humaredas
me
eleve al país de la agonía,
de
día es alegría en arcoíris,
pero
de noche es lago de azufre con rayos.
Abrígate
con metales
que
te perdono la vida,
si
vas conmigo al inframundo.
Donde
la noche dura más que los días
y
la gente revolotea como buitres,
donde
la marea se levanta
en
ciclones con alas,
en
gritos horrorizados
en
sepulturas con piernas y cabezas,
donde
la gente se hunde en la tierra
donde
los cráneos explotan en polvo
si
no se comen humanos, por trozos.
Edith
Elvira Colqui Rojas-Autora-Derechos reservados