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Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

viernes, 14 de noviembre de 2025

La muerte no es muerte




La muerte no es muerte

Uno no está muerto
si aún puede brindar un sorbo de vida
desde la herida,
si su corazón y sus nervios laten
a pesar de las nubes grises,
si la esfera de la ilusión aún gira
en lo profundo de sus pupilas.

La muerte no es muerte
si uno le pone un poco de sal optimista,
si no baja las velas
aunque la marea agreste se levante
y amenace con su furia.

La muerte solo es muerte
cuando uno decide enterrarse con ella,
ser polvo mudo, inmóvil,
renunciar a la luz y al aliento vivo.

La muerte es vida
para el alma que guarda sol
en sus médulas,
aunque la metástasis
le roa los huesos.

Y de la muerte brota la vida,
como de la tierra la bella flor.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú

jueves, 13 de noviembre de 2025

mi nacimiento a crochet 2025




    Mi nacimiento que tejì a crochet 2025
(Luego en bajada de reyes publico mis reyes magos que tejí)



La huida a Egipto












miércoles, 12 de noviembre de 2025

Gracias Ambrosía poética




Dulce Niño Jesús


Dulce Niño Jesús

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú

¡Qué dulce se ve mi niño!,

mi niño de armiño,

en su pesebre de paja

el cielo a Él baja.


Rezuman sus mejillas inocencia,

que provoca hacerle reverencia.


Duerme, mi niño hermoso,

entre aromas religiosos;

tu madre vela tus sueños,

San José es tu padre bueno.


Pequeño Salvador del mundo,

tu humildad deja al hombre mudo.

En tus ojos brilla el cielo,

eres paz, amor y consuelo.


Tejido y poema de

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú




lunes, 10 de noviembre de 2025

La muerte se come la tierra


La muerte se come la tierra

Autora:Edith Elvira Colqui Rojas-Perú

La muerte se come la tierra
a cucharadas fieras.
El amor se hizo humo,
la compasión, papel quemado;
el desvarío
ha tocado la piel del hombre.

La muerte avanza
con pasos gigantes,
en forma de desastres naturales,
en furias del viento,
en ríos que se rebelan,
en incendios que devoran montañas.

Llega también
en forma de ambiciones desmedidas,
de máquinas que muerden los bosques,
de mares heridos por el plástico,
de cielos que lloran cenizas.

El hombre alimenta sus bocas gigantes,
porque no supo valorar su mundo,
porque la codicia le cegó el juicio,
porque olvidó que la tierra
también respira,
también siente,
también muere.

Y mientras ríe su ciencia
y presume su progreso,
la muerte sigue comiendo,
a cucharadas lentas,
la tierra…
y a nosotros con ella.