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© SOY UN PEZ SOÑADOR
SOY UN PEZ SOÑADOR
Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...
jueves, 8 de enero de 2026
miércoles, 7 de enero de 2026
TAMBORES DE TERROR Y GUERRAS poema premonitorio que hice para este siglo
TAMBORES DE TERROR Y GUERRAS (premonitorio, gótico)
Sonoros tambores de guerra se oyen
en la humareda de la vida;
huesos calcinados por sombras suicidas.
Máscaras de llanto llueven sobre la tierra;
virus hambrientos, lágrimas amargas,
silban en la estepa.
Movimientos telúricos abren
sus bocas amargas;
el mar es un Goliat gigante
que sobre la tierra se avalanza.
La cruz del dolor grita;
el hombre se aleja de Dios
y hasta su sombra se marchita.
Cubierto de velo está el mundo;
la flor del amor está muerta,
la fe se enmudece y se achica.
El hambre tiene boca grande,
la insensibilidad alarga sus manos
y la cordura es un chivo salvaje sin rumbo.
se vitupera;
el sol de la dicha se oculta,
varas del mal castigan espaldas inocentes,
sin cesar.
Los robots toman el control del mundo;
el hombre es un cuy asustado
en su propia casa terrena,
se siente un extraño,
un títere de la nada.
Desierto de huesos
nos espera
si la humanidad camina
con cabeza ciega
y moneda de ambición sin tregua.
Si el hombre no cambia,
la tierra cerrará sus ojos,
y entre polvo, metal y ceniza,
el mundo se quedará sin sol.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
07/01/2025
GRAMÓFONO DE NOSTALGIA
GRAMÓFONO DE NOSTALGIA
El Gramófono de la nostalgia
se derrama en mi ventana;
su agua fría me congela el alma,
su vestido translúcido
me vuelve invisible
a los demás.
Mis paraguas de ilusiones,
mis bailarinas de ballet ya no existen;
el colibrí amarillo
que animaba mis mañanas
ya no vuelve.
Paraguas abajo yace mi alma suicida.
Nadie me prepara
el té de la risa;
mi visión se vuelve borrosa
frente a una realidad acuosa.
¿Habrá tabla de salvación
para mi oración?
Muñeca rota,
sin alegres tutús;
piedra inerte, sin masticar
almuerzos de felicidad,
quedo varada en este océano
de pena y desilusión total.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
martes, 6 de enero de 2026
Se cumplió mi póema que hice en 2019 en Mundo Poesía España VENEZUELA SERÁ LIBRE
lunes, 5 de enero de 2026
MI ESPOSO, MI ESTRELLA
MI ESPOSO, MI ESTRELLA
Tú eres la estrella que alumbra mi vida,
la luz que acompaña mi noche y mi día,
compañero fiel en la senda elegida,
amor que perdura, promesa cumplida.
Por ti, cielo y mar yo los cruzo a nado,
rompo distancias, venzo el cansancio;
contigo me elevo, libre a tu lado,
y brillan mis alas de fe en tu regazo.
Tú me das cariño, respeto y calor,
pan del camino, abrigo del alma;
contigo, aun en la tormenta,
el cielo permanece abierto y en calma.
Treinta y un años, amor consagrado,
de luces y sombras, de risa y herida;
juntos seguimos, paso acompasado,
haciendo del tiempo hogar y semilla.
Como dos palomas de vuelo sincero,
bajo el mismo techo, fieles al lazo,
luchando codo a codo, firmes y enteros,
mano en la mano, abrazo tras abrazo.
Tú eres mi vida, mi amor verdadero,
yo soy tu refugio, tu fiel compañía;
Dios bendice este lazo duradero
y hace indestructible nuestro alero.
Que sigamos juntos, amor de mi vida,
sumando amaneceres, sin prisa ni miedo,
hasta que el tiempo nos guarde en su memoria
en un mismo canto, profundo y eterno.
Edith Elvira Colqui Rojas – Perú
viernes, 2 de enero de 2026
Diploma primer puesto de
Navidad, tiempo de amor y de nostalgia.
Llueve alegría sobre el alma,
pero también la nostalgia se derrama
y va pintando los recuerdos
con los colores de un tiempo que se fue.
Se encienden las bombillas, despierta el belén, y los instantes de infancia
vuelan hacia mí,
suaves como mariposas encendidas
de un ayer que murmuraba felicidad.
Veo a mi madre junto al pavo humeante, derramando ternura en cada rincón; y a mi padre,
con su voz llena de fe,
alzando con mis hermanos villancicos al cielo,
hilando ternura y devoción.
Hoy la nostalgia me abraza, pues padre y madre ya no están; pero su cariño sigue vivo,
como una estrella que nunca deja de brillar.
Y cuando celebro la Navidad cada año,
sé que allá en el cielo celebran conmigo,
sonriéndome desde su eternidad,
siguiendo mis pasos suaves
en mi mesa familiar.
Las bengalas alegres de la Navidad encienden esta mezcla de sonrisas y lágrimas. Celebro la magia viva de la Navidad florida,
pero lloro la certeza de que aquella Navidad de mi ayer,
la Navidad de la infancia dulce y serena,
con mi padre, madre y hermanos,
tan pura, tan nuestra,
ya no volverá.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú

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