
En un lago fangoso y estancado,
muy níveo el Nenúfar ya florece;
y su belleza dilatada crece,
en las noches de cielo muy estrellado.
Muestra variados y sublimes mantos,
en sus pétalos albos y frágiles,
y flotando va en maniobras ágiles
dejando ver, bellísimos encantos.
¡Oh, Nenúfar, preciosa flor de dioses!
Muestras tu mágica luz entre estanques,
al dolor sus espinas, tú le arranques,
y brilles luminosa en garbos poses.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-D.RA.