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Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

jueves, 11 de abril de 2019

LAS TRES MARÍAS

Muestra Nº.95-Las tres Marías 
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LAS TRES MARÍAS

Las tres Marías lloran desconsoladas
al ver a Jesús en cruel tormento,
azotado y sangrante llevando la cruz
les conmueve le corazón;
-¡Hijas de Jerusalén no lloréis por mí
llorad mas bien por vuestros hijos!

Lloran las mujeres,
por la muerte de Cristo crucificado,
prestas llevan los perfumes para cubrir su santo cuerpo.

María Salomé, María de Cleofás y María Madre de Santiago
lloran por Cristo crucificado,
lo acompañan en el dolor de verlo yerto,
pero también en la alegría esperanzada,
¡Son las que primero observan que la piedra del sepulcro ha sido quitada!
Sus lágrimas se secan, al ver que su  maestro venció la tumba solitaria.

De la tristeza a la alegría,
de la muerte a la resurrección pasan sus blancas almas,
y alborotadas jubilosas exclaman:
“El rey del mundo salió victorioso de la tumba 
no hay muerte que venza a la estrella luminosa de la alborada”


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados


EL ENTIERRO DE JESÚS

Muestra Nº.94- El Santo entierro, Viernes 19 abril, fecha límite. 

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EL  ENTIERRO DE JESÚS

Entre llantos y sábanas blancas descienden
el cuerpo yerto
del santo olivo del mundo,
su  madre con el corazón de dolor atravesado,
lo observa llorosa, ¡Pobre pequeña flor!
Contempla los signos del suplicio de su hijo,
el niño de sus entrañas está irreconocible,
su corazón de madre se quiebra en tristeza indescriptible.
Los ángeles en el cielo lloran desconsolados.

El discípulo Juan lo arropa
no puede contener el llanto,
José de Arimatea pide el cuerpo de Jesús
para enterrarlo en una tumba digna que donó.

Entierran el cuerpo del Cristo
pero su alma sigue viva;
espera en esa fosa
el momento de su resurrección gloriosa.

Le envuelven con las sábanas y en la cabeza le colocan el sudario,
sellan el sepulcro con una gran roca
para impedir acciones sospechosas.

El rey del mundo,
 el inocente cordero, 
encerrado en esa oscura fosa,
nos invita a lamentarnos por nuestras conductas deshonrosas.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-derechos Reservados

 Muestra Nº.94- El Santo entierro, Viernes 19 abril, 

MIS VERSOS A CRISTO CRUCIFICADO

Muestra N.º 93- Jueves Santo -Cristo Crucificado, 18 abril ,

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MIS VERSOS A CRISTO CRUCIFICADO

A Cristo crucificado extiendo mis versos desconsolada
por mis faltas y yerros rey del mundo, has sido crucificado.

Al albo cordero inmolado
mil poemas he dedicado,
y en cada estrofa inspirada,
en la mente, sus clavos, su corona y sus clavos he contemplado.

Mi Jesús olivo tierno,
tiene la mansedumbre de un siervo,
pero lo trataron como quien merecía el infierno.

Crucificado en juicio injusto 
con testigos falsos,
con calumnias,
sin el debido proceso,
de hiel y ajenjo fueron sus momentos.

Soportó estoico
los latigazos, la flagelación, los salivazos,
cruz tan pesada
y ahora en el alto madero
su alma muere desangrada.

En la cruz fue exhibido como un vil preso,
sin tener culpa,
recibió burlas y lanzada en el costado,
¡Cuánta afrenta has soportado!
Tratado como un vil desecho humano.

En lo hondo del dolor
las siete palabras de ley ha pronunciado
y elevando sus ojos al cielo
a las tres de la tarde del viernes,
su cuerpo llagado al cielo ha entregado.

Luego de su muerte él firmamento se nubló,
hubo un terremoto, que su esencia santa verificó.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

JESÚS Y LA VERÓNICA





JESÚS Y LA VERÓNICA 

Luego de ser maltratado mi cristo llagado
con gran misericordia es consolado
por la Verónica, mujer buena y valiente,
que le limpia el rostro lloroso, sudoso y ensangrentado.

¡Cuánta maldad del mundo en su cuerpo ha soportado
 mi cordero inmolado!
Pero en medio de tanto dolor
a todos ha perdonado.

La Verónica se conmueve ante el rostro maltratado
del señor
y le regala a su Dios amado, su flor de amor.

El lienzo ha quedado marcado
con su rostro desfigurado,
Sin miedo a los guardias,
¡Una mujer buena, el rostro de Jesús  ha limpiado!

Su corazón blanco no ha entendido
¿Qué mal ha hecho este hombre
para recibir tanto castigo?
Y en sus ojos las lágrimas cómo niños han llorado.

Ella nos enseña ayudar a los demás sin miedo,
especialmente al sufrido y maltratado.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

Muestra N.º 92 Encuentro con la Verónica,

LEYENDO EN LA COLINA (Micropoema)

LEYENDO EN LA COLINA  (Micro poema)

Leyendo en la colina debajo de un árbol,
susurra la naturaleza
 su voz de paz y sosiego;
hay equilibrio, cuerpo, mente y alma.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados


miércoles, 10 de abril de 2019

Te hice un poema en word

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Te hice un poema en Word,
con un dibujo hecho en Pinterest,
en la imagen usé Photoshop para que me veas aún mas linda,
y me senté a esperar que me conectaras por las redes
¡Dios mío con solo un clic
sabré si a mi amado le gustó mi poema!

Al no ver tu respuesta en Facebook
te contacté por Gmail
y grande fue mi sorpresa 
al recibir tu mensaje:
No puedo leer bien tu poema
esta deficiente mi Pc,
y se me ha caído la red.

¡Oh que triste agonía,
y yo que pensé que con tanta tecnología
los problemas de mí huirían!


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados



¡VENID PALOMAS DE PAPEL!


¡VENID PALOMAS DE PAPEL!

¡Venid palomas de papel!
Comed de mis manos y acompañad
a este pobre hombre solitario,
que del amor  solo le quedaron
los zapatos de aguja de su amada y el aliento de sus besos agrios.

¡Venid alados seres inertes!
Acompañadme en mi locura cuerda.
Yo la amé pero ella me dejó varado
solo en esta banca acongojado,
¡Ay, cuántas noches por su amor de arena he llorado!

¡Oh, compañeras mías!
¿Habéis visto a mi amada?
De recuerdo solo sus zapatos de dolor me ha dejado.

Es la hora solitaria que me abruma en sus negros bancos,
es la hora del adiós fúnebre que me lacera el alma,
me he quedado solo bebiendo la vaguedad de las horas muertas,
me he quedado con estas  palomas de papel inertes, desamparadas, sin habla y estáticas,
estáticas, como mi alma en el tedio paralizada.
Solo atino a dar de comer una y otra vez a mis palomas del delirio 
que me cantan al oído sus dulces  quimeras,
quimeras, que sostienen mi dormida esperanza.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados ©