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SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

domingo, 14 de septiembre de 2025

Más allá del fracaso






Más allá del fracaso

 

Hay primaveras floreciendo

a pesar de las nieblas;

los pájaros no han dejado de cantar,

solo esperan que pase el invierno.

 

Sus alas remontarán,

pasará la sequía,

y nuevamente reverdecerán los campos.

Las piedras del camino serán removidas.

 

Del escaparate surgirá una voz nueva,

sin bozal:

“Alma, deja el rojo Gólgota,

desentraña el tesoro escondido

en la madeja de tu mente.”

 

Que caiga el muro del símbolo antiguo,

y abrace mi noche una mano amiga.

Que el prado de girasoles

llene de risa los campos mustios.

 

Que rompa el hueco del vacío,

y que el alma resucite de su letargo.

La tristeza no es un número malo,

sino el inicio de una madeja nueva:

 

el fracaso es un tablero sin fichas,

que espera ser descifrado.

 

Los ojos del alma iluminada

ven más allá de las sombras

y las siluetas clásicas;

perciben la luz dorada

a través de las rendijas de la esperanza.

 

Dios tiene códigos secretos

que desconocemos.

 

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú


lunes, 8 de septiembre de 2025

Carlo Acutis, modelo del amor a Dios (convertido a canción)

Carlo Acutis, modelo del amor a Dios (el domingo lo canonizaron)




 

Carlo Acutis, modelo de amor,

joven valiente que siguió al Señor.

 

Ejemplo de juventud de gran valía,

fuiste un joven sencillo y normal,

con la sabiduría de vivir para Dios,

alejándote del mal

y rindiendo culto a la Eucaristía.

 

Viviste una vida con sentido,

sabiendo que esta tierra no es el fin,

pues después de esta vida hay otra mejor.

 

Nos enseñaste a amar la Eucaristía,

como centro de la vida cristiana,

como arma poderosa para luchar contra los vicios;

fuiste un católico radical.

 

La Eucaristía fue tu autopista hacia el cielo,

servir a los demás, tu máximo anhelo.

Viviste tu fe con radicalidad,

eras un santo de verdad.

 

En medio de tu vida cotidiana

mostraste que Dios a todos nos llama.

 

Ruega por los jóvenes del mundo,

ruega por la paz del planeta,

que vuelvan a Dios también los ateos;

que todos vean que Dios existe y transforma corazones,

que su amor perdona los pecados

y ama siempre a los pecadores.

 

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú


jueves, 4 de septiembre de 2025

La voz del poeta no muere







La voz del poeta no muere
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Si un día mi voz se apagara
si su pintura de clavel azul enmudeciera,
no se morirá mi sol,
su luz permanecerá intacta, lúcida, reverberante
en todos los rincones de la casa tierra.
La voz del poeta no muere,
muere su pellejo, se oxidan sus huesos,
pero su voz es antorcha viva,
luciérnaga despierta
panal de amor que no se esfuma.
El cielo se tornará gris
pero mi voz permanecerá clara y transparente,
trepanará el alma
de los que supieron descifrarla.
Mi sombra viva
recitará mis poemas,
mi huella alegre
estará cantando,
y en cada lágrima de los que me estimaron
bailará mi sello.
¿Mueren acaso
las letras dentro del verso?
Se olvida a veces al poeta
pero no al poema,
porque tiene alas gigantes
que la muerte no alcanza.
El día que mi trino se apague
se prenderá las luces del escenario
y recibiré las manos del aplauso
que en vida me negaron.
Desde la región de los seres celestes
seguirá mis versos sonando
y en la tierra
sus ecos seguirán retumbando.
Autora Edith Elvira Colqui Rojas Perú Derechos reservados

lunes, 1 de septiembre de 2025

Dios, hoy te escribo mi última carta








 

Al final del ocaso,

con el corazón agradecido,

Dios, te escribo la última carta.

 

Te agradezco por las luces

y por las sombras de mi vida,

todas ellas me dejaron

lecciones aprendidas.

 

Te agradezco por el sol de amor

de mi hermosa familia,

por los verdaderos amigos

y por su amistad de dulces trigos.

 

Agradezco haber disfrutado

de todos los pétalos de mi existir en plenitud,

por haber cumplido uno a uno

todos mis sueños,

los grandes y los pequeños.

 

Te agradezco por estos dos retoños hermosos,

por el esposo bueno y santo

que siempre me cubre

con sus alas de comprensión

y ternura.

 

Te agradezco por el sol, el viento,

las aves, las mariposas,

y las plantas que alegran mi existencia.

Te agradezco por las profesiones que me brindaste,

por cumplir todas mis metas.

 

Te agradezco por todo, Dios bueno,

y si acaso llega la partida,

me voy feliz y agradecida,

con el corazón lleno de amor

y el alma en paz.

 

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú