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SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

lunes, 10 de noviembre de 2025

Poema jocoso: A veces me pregunto




A veces me pregunto

A veces me pregunto:
¿qué fue primero, el huevo o la gallina?
O el negro de la esquina,
que con coquetos ojos me mira.

A veces me pregunto:
¿habrá vida en la otra vida,
para comerme del otro su comida?

A veces me cuestiono:
¿me amará mi novio
por mi alma y mi cuerpo,
o solo por mis gallinas, patos y mis propiedades?
(o sea, por interés).

A veces me interrogo si soy Blancanieves o Cenicienta,
porque tengo vestidos elegantes,
pero no me mira
ni el mendigo, ni el tuerto, ni el virolo de la plaza.

A veces no sé si estoy dormida o despierta,
porque cuando creo que estoy en el paraíso,
vienen a cobrarme el agua y la luz a mi puerta:
—¡Elvira, paga la cuenta!—

A veces me pregunto
si soy ave o avioneta,
porque cuando mi marido grita,
salgo volando por la ventana abierta.

El caso es que ya me golpeé la frente en la puerta,
y mi nariz se torció como colgador de ropa,
y ya no me acuerdo
si soy casada o soltera,
ni en qué termina este chiste,
que me dejó sin muelas de la risa
y media tuerta por ingenua.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú. Derechos reservados.

 






¿No necesitas sermones?





¿No necesitas sermones?

¿Que no necesitas más sermones?
Si haces de tu vida un gran nudo,
si caminas por el abismo
antes que por camino llano,
por la libertad de tu cuerpo y de tus manos.
Un sermón necesitas
para ordenar tu vida
y buscar verdadera salida
a tu multitud de embrollos.
El hombre es un ciego:
confunde el mal
con el bien verdadero,
a todo afán terrenal
y apetito carnal se apega,
Más sermones necesita,
que le taladren oído y mente,
que lo cuestionen seriamente
y lo saquen del abismo
y lo libren del fuego persistente.
Y asi con la luz del consejo
y viva feliz
sin cargo de conciencia.
¡Abre tu oído, hombre necio!
Deja de pintar con sordera y desprecio
que solo quieren tu bien
y la paz de tus trigos.
Edith Elvira Colqui Rojas – Perú





VOLVER A TI PACHAMAMA

 Mi poemaVolver ati Pachamama en un hermoso vídeo 



 

VOLVER A TI PACHAMAMA

 

Volver a ti, madre tierra, Pachamama,

y honrar tus ríos y tus bosques sagrados,

tus alegres peces y tus animales,

tus flores exóticas y tus océanos.

 

Sentir tu espíritu de amor eterno,

en todas las maravillas que has brindado,

sentir que somos tus hijos,

herederos de tu cultura y tu legado.

 

¡Oh, madre tierra!

Madre sabia y generosa,

tú que alimentas el alma del hombre

con tu savia de vida y esperanza,

 

eres mi alma,

mi raíz profunda y mi destino.

 

El cóndor reza,

el jaguar pregona tu grandeza,

la vicuña y la alpaca ofrecen su pelaje dorado,

y el viento quechua lleva plegarias al cielo.

 

Una oración de gratitud a ti elevo,

porque eres la cuna

del Edén primero.

 

El espíritu de tus cerros y ríos cantan

la gloria de un ecosistema variado,

donde los hombres viven felices,

respetando tus riquezas

y haciendo grande su patria

con sus manos.

 

En la armonía de tus seres

aprendemos la lección divina:

vivir en paz con el hermano.

 

— Edith Elvira Colqui Rojas – Perú

jueves, 6 de noviembre de 2025

Soy yo







(por Edith Elvira Colqui Rojas – Perú)

Soy yo,
sin máscaras ni matices,
sin disfraces ni artifices,
soy yo,

sencilla, sin doblez ni contradices.

Con defectos, con ángulos y triángulos,
con tesituras hermosas y claros cánticos,
y alguna hoja seca
que revela mi vena humana.

Soy yo,
y no me arrepiento
ni renuncio al sentimiento
de ser yo,
con mi verdad por fundamento.

No me considero bonita,
pero mi alma es infinita;
guarda belleza escondida,
un corazón que da vida
y sabe amar de verdad,
sin miedo, sin vanidad.

Intérprete de mi propia historia,
poeta que busca la verdad y no la gloria,
escritora entre mundos fantásticos y realistas,
mujer soñadora,
eterna y altruista.


#EdithElviraColquiRojas-Perú #poemas


CAMINA LA TRISTEZA





CAMINA LA TRISTEZA

 

Camina la tristeza

por mis patios, mis jardines,

besa los silencios dormidos;

se niega a darme la sonrisa de las calles coloridas.

 

Viene, se va,

viaja con el viento,

anida en la espina, en la piel,

trepa las médulas como un espectro que no sabe morir.

 

 

Camina todo el día,

sin permiso llega,

sin aviso se esfuma,

es una dama de velo oscuro,

caprichosa, insistente,

susurra letanías

que congelan el alma.

 

En su cuarto oscuro

no penetra la luz,

solo arden en luciérnagas de pena.

 

Su melodía fúnebre resuena hoy,

y no se quiere ir…

Su sombra se sienta a mi lado

y bebe del cáliz de mi soledad.

 

Allí mora, silenciosa,

como un espectro que se alimenta del llanto,

sus pasos suenan en mis huesos,

sus lágrimas riegan mis raíces.

 

 

Pero sé que un día,

cuando el alma despierte en la aurora divina,

ella se disolverá

en el soplo eterno de la luz.

 

Y mi espíritu, libre al fin,

volverá a su morada inmortal.

 

 

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú