![[âIMG]](https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEguavHLF-vo1IXtb1DOxG7hhUqw1qUflaRp8ymB_UJc81iVBlwumgUTaBYqJyPTsBbv_YXHRc1b5vlO6vjDqTHSkhDHAmZZcE7dWkPQ0cH1fhyH1mNP4KqnUbyvg54wXTJa4EjCH64C54pO/s640/encuentro-en-el-paramo.jpg)
Corría el siglo XVI, en un castillo de Inglaterra, vivía una
dama hermosa con su rey, los que administraban tierras muy ricas y en su
holgura, celebraban espléndidos banquetes y fiestas, pero al sobrevenir la
amenaza de la guerra, tuvieron que reclutar a sus mejores soldados y caballeros
fieles, para defender su reino. Los caballeros se alistan para la guerra y en
ceremonia solemne, los despiden entregándoles su armadura. En la entrega de la
última armadura el caballero rojo se queda prendado de la belleza de la dama,
esposa del rey, y observa, que ella, no le es indiferente.
Terminada la cruzada, viene el caballero de la guerra el rey
ofrece banquete y el caballero pide permiso al rey para sacar a bailar a la
dama y entre baile y baile dialogan, y surge el amor: ¡Oh, bella dama, disculpe
usted mi atrevimiento, pero es usted tan hermosa y tan distinguida que mi alma
vibra con su belleza! -Noble caballero os agradezco sus palabras, pero el rey
nos mira.
Luego de esta fiesta el caballero concierta una cita con la
dama y ella lo busca en un bosque alejado y allí él le declara su amor:
"Hermosa dama la he citado a este bosque lejano, para decirle que yo a
usted la amo, desde que la vi ese día en el balcón de su castillo, con su rosa
en el cabello y su mirada tan dulce, no la he podido sacar de mi mente.-¡Oh!
dulce caballero sus palabras a mí me engalanan, pero es muy arriesgado este
romance!-Yo sé mi dama bella que el honor al rey es lo primero que mi fidelidad
al rey apremia. ¡Lo he pensado muchas veces, te lo juro! Pero donde manda el
corazón, la razón se apaga. Y hoy solo sé que mi alma, a usted reclama.-¡Oh,
Amado caballero, a mí también me pasa lo mismo que usted! ¡Yo me siento tan
confundida!
Y así ambos amantes, luego de aclarar sus dudas, y dejarse
vencer por el amor mutuo se entregan al romance, en sublimes caricias. Este
será el inicio para sus continuos encuentros amorosos, unas veces frente al río
y otras veces en el puente de las rosas, etc. -Ambos se aman. Y viven
plenamente el amor. Hasta que un día el rey anuncia misión de guerra y tiene
que partir, por lo que cita a la dama para su despedida, en una carta: “Amada
mía. Tengo que irme a la guerra, a tierras lejanas. Te espero en el puente de
las rosas alas 6pm.
Tu amado: Arturo. “La dama acude a la cita y el caballero
envuelto en suma tristeza le cuenta de su viaje y que se comunicarán por cartas
pero le dice también si cayese en la guerra muerto no llore su partida. Que
siempre la llevaría en su corazón. Ella con el alma rota también está con los ojos
llorosos, pero le da ánimos para que cumpla si misión: “Vaya usted mi
caballero, cumpla la misión de su rey, que yo aquí lo espero, aunque pasen los
años "
Y así se comunicaban por cartas.
Pero un día llega la aciaga noticia que el caballero Arturo
murió en la guerra y la bella dama cae en tristeza, se encierra en su cuarto y
llora amargamente. De pronto un escudero le toca la puerta de su cuarto y le
dice que hay una carta para ella, entonces, se levanta apurada y lee con
emoción la carta. En ella, él le dice, que nunca la olvidará, que está seguro
de perecer en la guerra, pues los enemigos los superan en cantidad. Pero que
nunca perecerá el amor que por ella siente, que visite el puente de sus
encuentros, que su alma siempre en amor, allí vivir, desde ese día todas las
tardes va al puente de las rosas, lleva flores en sus manos y las suelta en el
lago, las mira hasta que desaparecen con la corriente y se consuela recordando
a su caballero. Allí lo siente todavía vivo y lo recuerda con cariño.
Luego regresa a su castillo, ya muy fortalecida y tranquila.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados