© SOY UN PEZ SOÑADOR

SOY UN PEZ SOÑADOR

Busco peces con plumas doradas comprometidas, peces con zapatos de tierra... Este poema lo podéis seguir leyendo en las plataformas que siem...

domingo, 30 de noviembre de 2025

Gracias Parbnassus por este diploma destacado por mi poema HORA INCOLORA



Hora incolora, sin luz y sin sal, 

hora de los pobres, de los tristes,

de los sin pan;

horas sin huesos de los niños de África,
hora de frío, de cruel abandono.

Hora sin pinturas de alegría, matizada por el yugo de la soledad, ¡hora que duele hasta el hartazgo!

Hora sin vino de las madres solas y los huérfanos, hora marchita de los hombres en guerras.

Horas consumidas en costosos armamentos que alimentan el ego de los vientos.

Hora dorada de lágrimas vivas de los marginados, de las viudas y ancianos,
hora que clama por justicia al cielo.

¿De quiénes que sufren me he olvidado? De los que lloran sin que nadie los nombre, de los que doblan el alma en faenas sin descanso,
de las mujeres que sufren calladas.

Por esas horas nos van a juzgar, por no habernos compadecido del prójimo cercano, por no haber compartido con los pequeños
y por cerrar la mano cuando otros pedían consuelo.

Pero aún puedes ser luz para ellos,

aún estás vivo

y puedes ser su sol y su abrigo.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú


EN VÌDEO:








sábado, 29 de noviembre de 2025

Cielo de palabras


Cielo de palabras

Amo el cielo de las palabras,
su voz altisonante,
su silencio de caracoles,
su grito ahogado,
queriendo desvelarlo todo,
y su paz serena,
esperando cazar flores de las piedras.

Amo sus mariposas bailarinas,
las volteretas de sus metáforas,
su cara de león, ciervo y cordero,
sus carros alegres,
el sol de sus ventanas,
sus conejos libres,
el llanto de sus terneros.

En el cielo de las palabras
nos movemos los poetas;
caminamos entre ángeles inspirados,
polvos mágicos caen sobre nuestras cabezas.

Dios mueve nuestros dedos,
habita su trono
en nuestros pensamientos,
nos dicta cada solfeo
y enseña los melismas y vibratos.
El poeta copia y pega en su archivo
lo que el Todopoderoso le regala
de sus copas divinas.
Allí el vate recibe honra:
¡Salve, poeta!

En este cielo
el hombre besa al hombre,
el cabrito puede jugar con el león.
Las palabras se alinean
en un sistema armónico insondable.

Edith Elvira Colqui Rojas, Perú
(Licenciada en Lenguaje y Literatura)






Diploma por mi poema a la mujer por su día








martes, 25 de noviembre de 2025

HORA INCOLORA

¡Hola, amigo lector!
Te comparto mi video poema en YouTube. Espero que lo disfrutes y, si te gusta, me apoyes con un “me gusta”. ¡Mil gracias por tu tiempo y tu cariño!
(Por cierto, en YouTube he subido muchos otros audio poemas; si quieres, puedes escucharlos y verlos. ¡Te espero por allá!)





HORA INCOLORA

Hora incolora, sin luz y sin sal,
hora de los pobres, de los tristes, de los sin pan;
horas sin huesos de los niños de África,
hora de frío, de cruel abandono.

Hora sin pinturas de alegría,
matizada por el yugo de la soledad,
¡hora que duele hasta el hartazgo!

Hora sin vino de las madres solas y los huérfanos,
hora marchita de los hombres en guerras.

Horas consumidas en costosos armamentos
que alimentan el ego de los vientos.

Hora dorada de lágrimas vivas
de los marginados,
de las viudas y ancianos,
hora que clama por justicia al cielo.

¿De quiénes que sufren me he olvidado?
De los que lloran sin que nadie los nombre,
de los que doblan el alma en faenas sin descanso,
de las mujeres que sufren calladas.

Por esas horas nos van a juzgar,
por no habernos compadecido del prójimo cercano,
por no haber compartido con los pequeños
y por cerrar la mano cuando otros pedían consuelo.

Pero aún puedes ser luz para ellos,

aún estás vivo

y puedes ser su sol y su abrigo.

Edith Elvira Colqui Rojas – Perú

lunes, 24 de noviembre de 2025

Mi poema Rompiendo las sombras de la muerte en You tube


Mi poema Rompiendo las sombras de la muerte en You tube 
(Apòyame con un me gusta mi trabajo,  por favor, querido lector)






Rompiendo las sombras de la muerte Postergaré el diseño de la muerte mil veces; sus médulas serán en mi casa solo fotos mal tomadas. No morderé su anzuelo fiero, le clavaré la estocada de la fe.
en la ingle. No moriré una, dos, mil veces en sus trampas; ante sus ramas secas pondré un jarrón de flores frescas. Venceré las sombras persistentes que buscan anclarme al miedo. Su mirada hosca apartaré de mi ventana. No me morderán sus áspides ni sus felonías. No escucharé sus soliloquios ni sus sofismas ciegos.
Estaré en guardia todo el tiempo, como un centinela que defiende la vida con mi estandarte de fe y mi lamparín encendido de esperanza.

Caminaré hacia la luz sin miedo,
dejando atrás lo que quiso perderme.
Soy fuerza, soy vida, soy alba:
rompiendo las sombras de la muerte. Edith Elvira
Colqui Rojas-Perú