Estoy aquí, pájaro solitario sin tejado,
lamiendo del cántaro espacioso de las penas.
Mi horizonte está vacío,
mi rama verde se va secando,
extrañando los rastros de mi amado.
Han pasado muchas lunas
y mi amor no ha llegado,
mi corazón en ríos de pena
se ahoga,
en mi tálamo
gruesas lágrimas he derramado.
Mis hojas de ilusión lucen secas
y mi lago azul se ha tornado en sombra gris.
¡Te extraño tanto, amado!
¡Rozo el lindero de la locura sin ti!
Se nubla mi razón
y me carcomen las termitas agobiantes de la ansiedad.
¡Vuelve, gorrión ingrato!
¿No ves que no puedo vivir
sin tus plumajes alegres?
¡Tú eres mi oxígeno vital!
La única mañana hermosa
que sopla vientos de dicha en mi ser.
¡Mírame, estoy aquí sin ti!
Lamiendo platos
de inmensa tristeza.
Me falta el aliento si no estás,
necesito que vuelvas
y colmes de amor
mis barcas quejumbrosas.
Contigo
sé que mi mar azul volverá a brillar,
se alejarán las humaredas hostiles
de la tristeza
y callará la voz aterradora
de la soledad.
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú ©

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