
Desilusionada
En trineos de sueños vagos estoy sufriendo
mil espadas de dolor atraviesan mis avernos
¡Qué alguien baje a la frialdad de mis inviernos!
Voy jalando la parsimoniosa cadena de mi condena,
¡No hay nadie que me ayude,
estoy sola en esta cita inquieta
de mis demonios y mis penas!
Mis alforjas de mil cuitas están llenas,
mi rostro en su mutismo
se hizo piedra muda y ciega.
¿Quién calmara mi dolor
que como daga fiera me cercena?
¿Quién sentirá compasión de esta rosa desangrada en la arena?
¡Qué baje aquel corsario ladrón de amor
que destrozó mis naves de ilusión!
¡Que se detenga de sus espléndidos viajes
y del disfrute,
y que sienta igual que yo,
los agujeros de la soledad
y del desamor sus largas telas!
¡Entonces sentiré
que hay verdadera justicia
allá en el alto cielo!
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

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