Tu espina de amor se clavó
en mi corazón,
y le infringió tal dolor,
que no quiere callar su cruel dolor.
y le infringió tal dolor,
que no quiere callar su cruel dolor.
¡Ay espina de amor!
¡Cuánto daño le haces a mi pobre corazón!
Necesito quien me saque esta espinita,
que se ha incrustado,
en las arterias de mi corazón.
¡Mira como sangra!
Son las eternas penas del amor.
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú- derechos reservados
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