Mamá coneja le dijo,
al
conejito chiquito,
Tú
no salgas ni un ratito:
"Yo
veo peligros hijo"
El
conejo escucho fijo,
le
escuchó pronto todito,
y
no obedeció el canijo,
pues
se escapó despacito.
En
la calle, maleantes,
lo
llevan en sus costales,
y
daba unos gritos tales,
que
eran muy impresionantes.
"Al
padre hay que obedecer,
si
males no quieres ver"
Autora:
Edith Elvira Colqui Rojas - Perú -Derechos reservados

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