
Las lágrimas
que lavan el alma,
son,
las que se destilan
por los golpes de la vida;
por una enfermedad o por un suceso aciago.
Las lavan cual lejía,
las purifican y clarifican
para prepararla,
para dejarla impoluta, inmaculada,
para el encuentro feliz con el padre del cielo amado.
son,
las que se destilan
por los golpes de la vida;
por una enfermedad o por un suceso aciago.
Las lavan cual lejía,
las purifican y clarifican
para prepararla,
para dejarla impoluta, inmaculada,
para el encuentro feliz con el padre del cielo amado.
No temas las lágrimas
que ruedan por tus mejillas,
en este mundo acibarado.
Allá arriba muy lejos,
te espera un destino añorado,
tus lágrimas serán borradas
en gozo y júbilo serán transformadas.
¡Ay, estás lágrimas blancas!
Son lágrimas que lavan el alma.
Poco a poco,
se disolverán como bolas de azúcar
y en ríos de paz nadarán.
Y al fin sonreirás contento, muy feliz.
*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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