Mi corazón se parte en dos,
por
tus ojos teñidos en lágrimas,
clamando
piedad, ¡piedad! ...
Piedad
para los hombres y niños en guerras, ¡Piedad!
Piedad
para los inmigrantes, piedad,
¡Vasos
de humanidad!
Piedad
para los ancianos, no los manden a los asilos,
¡Piedad!
Piedad
para los pobres, mucho respeto y alfombras de dignidad.
Piedad
para los que no nacen, ¡Piedad!
Tienen
derecho a ver los ojos de la vida también.
Piedad
para los enfermos,
con
ellos paciencia y bondad.
Piedad
para los encarcelados,
Piedad
para las madres que lloran a sus hijos desaparecidos,
para
ellas consuelo y fraternidad.
Piedad
para tu hermano,
no
dañes nunca su honra, ni su dignidad,
con palabras de veneno y de cal.
Piedad
para la tierra,
en
humo y contaminación, no aguanta más.
Piedad
Dios mío, con este siglo,
de
mucha tecnología pero de poca humanidad.
Autora:
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados

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